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  • 27 agosto 2009

    Defenderte a ti mismo en juicios laborales. Otras opciones, como abogado, graduado social, sindicato, etc.




    Artículo actualizado a 31/3/13 confirmando que, tras la reforma del RD 3/2013, el derecho a justicia gratuita para los trabajadores en casos laborales sigue siendo independiente de sus ingresos.

    ¿Es obligatorio contratar abogado?

    En los casos laborales individuales no es obligatoria la representación por abogado. Ni contra la empresa, ni contra el FOGASA ni contra la SS. Es decir, que puedes representarte tú mismo o te pude representar cualquier otra persona aunque no sea abogado ni titulado en derecho ni graduado social. Dicho de otra forma: tú mismo o cualquier persona que te represente puede redactar y presentar las solicitudes de acto de conciliación, demandas, instar las ejecuciones y comparecer en juicio.

    Pero sí que es necesario un abogado o un graduado social para los recursos de suplicación al Tribunal Superior de Justicia de tu Comunidad Autónoma y sólo un abogado puede presentar recursos ante el Tribunal Supremo. Pero por suerte o por desgracia, según te toque, algunas sentencias no admiten recursos ni de suplicación ni de casación ante el TS, por lo que en estos casos te podrías representar por ti mismo o por cualquier otra persona hasta el final. Según el libro “Tus Derechos en el Trabajo”, no se puede poner recurso de suplicación contra sentencias sobre vacaciones, conciliación de vida familiar y laboral, movilidad geográfica y funcional, cambios de condiciones de trabajo, elecciones sindicales, clasificación profesional, reclamaciones de cantidad inferiores a 3.000€ (modificación LJS 36/2011), sanciones por faltas que no sean muy graves ni sanciones por faltas muy graves anuladas por la sentencia.

    Esto no quiere decir que en los otros casos no pudieras representarte a ti mismo o por medio de cualquier otra persona, sino que si perdieras y quisieras recurrir al TSJ tendrías que buscar un abogado o graduado social para que redactara y presentara el recurso y por supuesto podría cobrarte por ello. Claro que nadie te obliga a recurrir una sentencia perdida.


    ¿Qué alternativas existen?

    Opción. Ventajas. Inconvenientes. Precio.
    Defenderte tú mismo. No pagas, aprendes y nadie pondrá mayor interés que tú. Algunas personas prefieren hacerlo por sí mismas aunque pierdan porque les proporciona mayor satisfacción personal. Algunos casos son tan sencillos que basta con redactar bien la solicitud de acto de conciliación y la demanda, porque el juez ya conoce las leyes. Una demanda no es un examen de derecho. Puede que no sepas lo suficiente sobre legislación laboral y especialmente sobre jurisprudencia.

    No podrías poner recurso de suplicación si el caso lo admitiera pero podrías buscar un abogado o graduado social para que lo hiciera, pero con gran premura de plazo.

    Cero. No está permitido que la sentencia te condene al pago de las costas de los abogados de la empresa. Pero sí podrían ponerte una multa si no hubieras ido al acto de conciliación y/o hubieras actuado con mala fe o temeridad.
    Sindicato. Sin ningún lugar a dudas sus abogados y graduados sociales son los que tienen más experiencia en juicios laborales, ya que los tienen todos los días. Tienen demasiado trabajo, por lo que el tiempo que dediquen a tu caso podría no ser el suficiente y puede que no haya preparación alguna del juicio, aunque también puede que simplemente no sea necesaria. Normalmente gratis si llevas afiliado un período mínimo de carencia. Si no, cobran como cualquier otro, aunque quizá algo menos.
    Abogado de oficio con derecho a justicia gratuita. En cualquier caso laboral tienes derecho a justicia gratuita ganes lo que ganes (artículo 2 Ley 1/96). En otros casos (art.2.a) hay que demostrar que se gana menos del doble del salario mínimo, pero no en los casos laborales (art.2.d). Esto sigue siendo así tras la reforma realizada en el RD 3/2013.

    Incluye todo: acto de conciliación, demanda, peritos, juicio, recurso al TSJ, recurso de casación al TS, ejecuciones...

    No puedes elegir el abogado. Es por turno.

    Si ganas podrías pagar hasta el 33% de lo que saques, que en casos de despido y/o acoso laboral puede ser demasiado dinero y muchísimo más de lo que te hubiera cobrado un abogado “de pago” que hubieras podido elegir.

    Algunas personas opinan que el abogado que está en turno de oficio suele ser porque es novato y quiere aprender, pero esto no es siempre así.

    El turno de oficio se lo pagan tarde, mal y nunca y quizá eso pudiera tener consecuencias respecto a la dedicación a tu caso.

    Si pierdes el caso no te costará nada en absoluto, aunque hayas llegado hasta el Tribunal Constitucional y el caso haya durado 10 años. Pero ojo, si ganas tienes que pagar hasta un máximo de una tercera parte del dinero que saques en el juicio.
    Abogado "de pago" Deben dominar la materia procesal (plazos, recursos, ejecuciones, truquitos varios…).

    En algunos casos hay que demandar también en jurisdicciones distintas de lo laboral, como penal o civil.

    Pueden presentar recursos ante el TS, cosa que no puede hacer un graduado social.

    Los hay que siempre te dirán que tienes muchas posibilidades de perder el caso, aunque sepan que no es así, para quitarse el caso de encima por ser de poco dinero o bien para justificar lo que te van a cobrar incluso si pierden. Un poco el rollo de que si ganan es gracias a ellos y si pierden no es por su culpa.

    Los hay que sólo querrán tu caso para poder llegar a un acuerdo con la empresa y cobrarte un porcentaje del mismo sin llegar a juicio. Te recomendarían un acuerdo de poco importe incluso sabiendo que el caso es ganador, porque es mucho menos trabajo y se puede ganar más cobrando poco de muchos acuerdos que mucho de pocos juicios. Además así siempre quedan bien y nunca pierden.

    Los hay que en la primera consulta te proporcionarán muy poca información con el objeto de que sea necesario que vuelvas y les encargues el caso.

    Pero por supuesto también hay muchos que no tienen ninguno de dichos "defectos".

    En la mayoría de ocasiones los abogados y graduados sociales particulares representan a las empresas por la sencilla razón de que en la mayoría de ocasiones los trabajadores son representados por un sindicato. Eso no gusta a todos los trabajadores.

    Teóricamente te pueden cobrar lo que quieran, igual que un albañil, pero lo habitual es entre un 10% y un 15% de lo que saques si ganas y un “fijo” si pierdes.

    Asegúrate de firmar la "hoja de encargo profesional" en la que se fijen los precios. Una forma de intentar asegurarte de su suficiente dedicación es que lo que pueda sacar si gana sea muy superior al “fijo” si pierdes y que éste no sea alto. Si no quiere hacerlo así... por algo será.

    Graduado social “de pago” Los conocimientos iniciales sobre laboral del graduado social son superiores a los del abogado, ya que es una carrera completa sobre el tema en vez de unas pocas asignaturas. No son ni mejores ni peores, sino distintos aunque tengan cosas en común

    Un graduado social sólo actúa en casos laborales mientras que un abogado suele llevar casos de toda índole.


    ¿Qué opción es mejor?

    Todas las opciones tienen sus ventajas e inconvenientes y el principal problema que tendrás casi siempre es que no conocerás personalmente a ningún abogado ni graduado social “de confianza”; por lo que podrías no estar seguro, sobre todo en la primera consulta, de si te está diciendo la verdad o lo que le conviene a él, o de si realmente sabe o no de lo que habla. Quizá sería adecuado valorar las opciones de que dispongas según los siguientes criterios por orden de prioridad:

    1. Conocimientos en legislación y jurisprudencia.
    2. Probable interés y dedicación al caso.
    3. Experiencia, lo que redunda en el conocimiento de los “trucos” procesales.
    4. Precio.
    5. Titulación.

    Pero claro, difícilmente podrás saber a priori si tiene conocimientos, experiencia y sobre todo si pondrá interés y dedicación. Así que cuando te veas en la necesidad de demandar a la empresa podría parecerte que no tendrías otra opción que escoger aleatoriamente. Pero afortunadamente también tienes la posibilidad de utilizar el servicio profesional de consultas laborales privadas para particulares, sin necesidad de indicar el nombre de la empresa de la que se trate, y luego escoger una de las opciones tras leer la respuesta. Este servicio tiene algunas ventajas que te pueden interesar:

    • Es privado. No tendrías que decir el nombre de la empresa de la que se trate si no quieres. No conocer el nombre del posible demandado elimina toda sospecha de desviación de intereses.
    • Es muy barato.
    • Es muy rápido (normalmente un día hábil).
    • Es detallado. Las respuestas son muy detalladas, incluyendo jurisprudencia cuando esté disponible para casos como el tuyo. Se te explicaría no sólo si tienes razón, sino también dónde lo dice y por qué.
    • Es independiente. Al cobrar un fijo por consulta podrás estar seguro que la contestación será sólo en función de tus propios intereses. No se va a cobrar más ni menos porque ganes, porque acuerdes o porque no hagas nada.
    • Sólo se atienden consultas de trabajadores, nunca de empresas.
    • Seguramente habrás llegado a Laboro desde Google porque los artículos de Laboro salen en sus primeras posiciones. Esto se debe a que dichos artículos se citan y enlazan como referencia en cientos de páginas web que tratan temas laborales. Por tanto puedes tener la suficiente seguridad en la fiabilidad de la respuesta a tu consulta.

    Si tampoco te fías, también tienes la opción de comprar un libro como “Tus Derechos en el Trabajo”, que es barato y fácil de entender para todo el mundo. O cualquier otro libro, si existiera. Pero si esperas que te informen de tus derechos laborales en la tele sería mejor que esperaras sentado. Si tampoco te fías, poco remedio te queda, excepto ir estudiando y aprendiendo por ti mismo, cosa que desde luego es perfectamente posible y gratis gracias a internet… aunque puedes estar seguro al 200% de que no será cosa de poco tiempo y que será el cuento de nunca acabar, por las frecuentes reformas. Puedes empezar por tu convenio, el ET, la LGSS y la LRJS.