Los liberados son un pago de las empresas a CC.OO. y UGT.

Los liberados son unos trabajadores que prestan servicios a CC.OO. y UGT durante toda su jornada laboral, pero sus sueldos y cotizaciones los pagan las empresas que les contratan. Hace ya mucho tiempo que dijimos en Laboro que estos liberados son un pago de las empresas a CC.OO. y UGT. Es la más importante y cuantiosa de sus variadas fuentes de financiación oculta. Aunque los “sindicalistos” (vividores contratados por CC.OO. y UGT que no dan ni palo porque los liberados les hacen su trabajo) suelen decir que los liberados no son un pago porque las empresas no se los dan voluntariamente, sino porque están obligadas por la ley. Pero vamos a demostrar que eso es mentira. CC.OO. y UGT tienen liberados única y exclusivamente porque quieren las empresas que se los dan. ¿A cambio de qué?

El artículo 68.e del Estatuto de los Trabajadores reconoce a los representantes de los trabajadores, nombrados en elecciones sindicales, un crédito mensual de horas retribuidas para ejercer sus funciones de representación. Su cuantía depende del tamaño de la plantilla y oscila entre 15 y 40 horas mensuales por representante. Son las mal llamadas “horas sindicales”. Por ejemplo, un delegado en un centro de trabajo de menos de 100 trabajadores tiene 15 horas sindicales al mes, que puede no trabajar y dedicar a funciones de representación, manteniendo el derecho a cobrarlas. Digamos que son algo así como un permiso retribuido.

En la legislación laboral no existe el concepto de “liberado”, sino el concepto de acumulación de horas sindicales por cesión. Un liberado se supone que es un delegado o miembro del comité al que otros le ceden sus horas sindicales, de forma que aquel llega a tener al menos las mismas horas sindicales que horas de trabajo. Por eso “se libera” (deja de trabajar en la empresa) y solo se dedica, supuestamente, a labores de representación de los trabajadores de su centro de trabajo.

Sin embargo, hay un detalle fundamental que suele pasar inadvertido. El mismo artículo 68.e ET establece que la acumulación del crédito horario de varios representantes en uno o varios de ellos solo es posible cuando se pacte exprofeso en el convenio colectivo. No dice que el pacto sea obligatorio, sino que “podrá pactarse”. Pero los convenios no se firman solos, sino que tienen que firmarlos la patronal y CC.OO. y UGT. Por tanto, es más que obvio que CC.OO. y UGT no pueden imponer la liberación por su propia voluntad, sino que CC.OO. y UGT solo tienen liberados cuando la patronal del convenio está de acuerdo en que los tengan. Si no, no. Por lo que la pregunta es inevitable. ¿A cambio de qué aceptan las patronales pagar los sueldos y cotizaciones de unos empleados que van a trabajar para CC.OO. y UGT? La ley no les obliga a hacerlo, por lo que hay que preguntarse por qué quieren hacerlo. ¿Por qué quieren pagar voluntariamente una gran cantidad de dinero supuestamente a cambio de nada?

A lo mejor los trabajadores os creéis que en la mayoría de convenios se admite la liberación. Pues de eso nada. En los convenios provinciales de empresas pequeñas no se suele permitir. Por ejemplo en los convenios de comercio, transporte, hostelería, metal... Pero resulta que, curiosamente, sí que se admite la liberación en convenios estatales que reúnen tres características principales: 1- Afectan a grandes empresas que tienen mucho dinero. 2- Empresas con muchos empleados de bajo nivel. 3- En el convenio les ponen salarios próximos al mínimo a esos empleados. Son convenios en los que CC.OO. y UGT admiten que estas empresas millonarias les paguen el mínimo o casi el mínimo a la mayoría de sus empleados y esas mismas empresas admiten darles liberados a CC.OO. y UGT. Fíjate tú qué casualidad más inesperada. Pero los “sindicalistos” dicen que eso no es un pago. Ojo que hay “sindicalistos” tan absolutamente ignorantes que en realidad se lo creen. Para mantener su puesto de vividores en el “sindicato” no tienen necesidad de saber que la liberación la tienen que permitir las empresas. Para mantener su puesto de vividores, lo único que necesitan hacer es ir a los bolos sindicales y, sobre todo, votar a quienes tengan que votar en los congresos; pero no necesitan trabajar porque precisamente para eso tienen a los liberados, a los que ponen a atender consultas, a ir a las asambleas, a comprobar nóminas, a “hacer elecciones” y cualquier otra cosa que haya que hacer.

Que los liberados son un pago a CC.OO. y UGT es una realidad tan obvia y tan descarada que incluso hay situaciones que llegan al ridículo y hasta a la ilegalidad. Estamos hablando de unos liberados especiales, que son los “sindicalistos” liberados y los dobles liberados.

  • El “sindicalisto” liberado es un personaje que lleva o llevaba años contratado por el “sindicato”. Pero cierto día el “sindicato” decide ahorrarse su salario y cotización y le pide a una empresa amiga que lo contrate y lo libere. Por ejemplo, a una empresa de esas que hemos comentado antes. La empresa accede porque si el pacto es darle 10 liberados a ese “sindicato”, le da lo mismo quiénes sean. Incluso le viene mejor que sea alguien de fuera porque así no tiene que prescindir de un trabajador propio. Por lo que tenemos “sindicalistos” que dejaron de cobrar de su “sindicato” y pasaron a cobrar de una empresa en la que no han trabajado ni trabajarán en su puta vida. Hay casos en los que se cambian de empresa o se alternan sus contrataciones por empresa y “sindicato”.
  • El doble liberado es otro personaje que está contratado por dos empresas a la vez, con lo que tiene dos sueldos y dos cotizaciones, pero en el “sindicato” hace una sola jornada. Normalmente se trata de un pringao que está en un convenio de una de las empresas que hemos dicho antes, en las que el sueldo es muy bajo porque su “sindicato” así lo firma. Pero a él no le afecta ese bajo salario porque le contratan dos empresas del mismo convenio. Con lo que tenemos a un personaje que se supone que negocia un convenio, pero a sabiendas de que él va a cobrar el doble que los demás. Estos casos llegan a la ilegalidad, porque la segunda relación laboral es simulada. Por supuesto, son tan ignorantes que no tienen ni putísima idea de ello, pero eso ya quedó claro con la sentencia de Luis Bárcenas y su falso finiquito del PP. Por lo que estos listillos están expuestos a que cualquier persona, sin necesidad de que sea trabajador de su empresa ni trabajador de ninguna empresa, interponga en cualquier momento una denuncia ante Inspección de Trabajo; debido a que la simulación de la segunda relación laboral perjudica a la SS porque tendría que pagarle más prestaciones.

Como os estaréis imaginando, también puede existir el “sindicalisto” doble liberado. Para lo que me queda en el convento, me cago dentro; y lo que dure, dura. Son CC.OO. y UGT los que tienen que explicar a cambio de qué unas empresas admiten contratar y pagar el sueldo de quienes nunca han trabajado y nunca van a trabajar para ellas. Tanto en el caso de los “sindicalistos” liberados como en el caso de los dobles liberados. Si la cesión de liberados “normales” es más que sospechosa, lo de estos vividores ya es totalmente descarado.

Estamos hablando de una enorme cantidad de dinero, ya que CC.OO. y UGT cuentan con miles de liberados en España. Como son tantos, para calcular el coste aproximado tenemos que remitirnos al salario medio. Podemos utilizar un salario bruto anual de 28.000 euros, como hipótesis ilustrativa, y añadir unas cotizaciones empresariales del 32%, porcentaje orientativo que depende de las circunstancias de cotización. El resultado es un coste empresarial de unos 36.960€ anuales por liberado.

El problema es que no se sabe oficialmente cuántos liberados hay, porque CC.OO. y UGT nunca han publicado esa información. ¿Sabéis por qué? Pues porque esa información demostraría que es falso su mantra favorito de que se financian con las cuotas de sus clientes, mal llamados afiliados. Pero aunque no la hayan publicado, la cifra se estima en torno a 15.000 liberados en total, que si la multiplicamos por el coste medio nos da un total de más de 500 millones de euros anuales para CC.OO. y UGT en forma de personal gratis (liberados). A eso sumadle los más de 100 millones anuales que se levantan en subvenciones (cifras oficiales) y el coste cero de los locales que tienen cedidos por el Estado, por las Administraciones públicas y por algunas empresas. Por tanto, la realidad que los “sindicalistos” de CC.OO. y UGT quieren ocultar es que sí que es verdad que viven de las subvenciones (dinero con el que se pagan su sueldo) y de los liberados (los que les hacen el trabajo). Las cuotas son solo el precio del servicio paralelo que dan a sus clientes que ellos llaman “afiliados”, y con lo que pagan los sueldos de los contratados que sí que trabajan, como los abogados, los informáticos e incluso algunos verdaderos sindicalistas.

Alguno dirá que también hay liberados en otros “sindicatos”, e incluso verdaderos sindicatos. Pero eso no significa que no sean un pago a CC.OO. y UGT. Los otros “sindicatos” y algunos verdaderos sindicatos tienen liberados por la sencilla razón de que eso sí que no pueden evitarlo las empresas. Sería ilegal que el convenio dijera que solo CC.OO. y UGT pudieran acumular las horas sindicales, por lo que no les queda más remedio que permitir la acumulación a cualquier sindicato que tenga el número suficiente de representantes. Darle miles de liberados a CC.OO. y UGT hace legalmente inevitable que sea obligatorio darles unos pocos liberados a otros. Es un pequeño inconveniente que las patronales asumen para lograr su verdadero objetivo, que es pagarles a CC.OO. y UGT. ¿Y por qué a CC.OO. y UGT y no a otros? Pues porque CC.OO. y UGT tienen la legitimación para firmar prácticamente cualquier convenio, cualquier ERE o cualquier acuerdo colectivo perjudicial para los trabajadores, aunque no quieran firmarlo los otros “sindicatos” ni menos aún los verdaderos sindicatos. Con pagarles a CC.OO. y UGT ya tienen más que suficiente para conseguir lo que quieran e incluso en algunos casos sólo le pagan a UGT cuando este puede firmar los convenios y acuerdos en solitario.

Para finalizar, no debería ser necesario aclarar que sí que hay “liberados buenos”. Verdaderos sindicalistas que no solo defienden a los trabajadores de su empresa, sino que también llevan a la empresa a juicio, la denuncian ante Inspección de Trabajo e incluso promueven huelgas. Simplemente trabajan para CC.OO. y UGT, como podrían trabajar para el taller de Paco, y su trabajo de sindicalistas auténticos lo hacen bien. El problema son los “sindicalistos” contratados por el sindicato que son los que realmente deciden que CC.OO. y UGT firmen los convenios mierder a cambio de que las empresas les den los liberados para que, aún encima, todos los de su calaña vivan sin trabajar. A ver si es que os creéis que la firma de los convenios mierder la deciden los liberados que se supone que los negocian. No hombre, no. Esos acuerdos no se producen en las mesas de negociación del convenio entre los liberados y las empresas. Se producen entre los “sindicalistos” y las empresas fuera de la mesa de negociación. Para eso les pagan con los liberados y con lo que estimen conveniente en cada caso.

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