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  • 18 febrero 2013

    La historia de Toñi y su vecino Manolo el ladrón.




    Toñi tiene un vecino llamado Manolo. Manolo es un ladrón que le ha dicho a Toñi que cada vez que ella salga a la calle tiene que pasar por su casa y darle 50€ y que si alguna vez saliera sin dárselos, la esperaría en el portal a la vuelta y le robaría 100€ en vez de 50€. También le ha dicho que si la denunciara le quemaría la casa y no tendría dónde vivir.

    Toñi comentó su problema con sus familiares y amigos y todos sin excepción le dijeron que se aguantara y siguiera yendo a casa de Manolo todos los días a darle los 50€, porque después de todo tenía suerte de tener casa en estos tiempos. Añadieron que cuando entró a vivir en su casa ya sabía que Manolo era un ladrón, con lo que si le denunciara perdería el juicio porque ella aceptó vivir con un ladrón. También le aconsejaron que se mostrara agradecida con Manolo por no robarle 100€ en vez de 50€ y por no quemarle la casa, porque así en el futuro dejaría de robarle los 50€ y empezaría a robarle a otros.

    Toñi comentó la posibilidad de denunciar a Manolo y entonces todos sus amigos y familiares se echaron las manos a la cabeza con argumentos sabios como los siguientes: "todos los jueces están comprados", "los jueces siempre van a favor de los ladrones", "todos los ladrones se conocen y si denuncias a uno te robarán todos los demás", "los jueces cobran de los impuestos que pagamos todos", "todos estamos igual que tú y nos aguantamos", etc.

    Así que Toñi llegó a la conclusión que lo mejor sería ser una chica prudente como todo el mundo y seguir pagando sus 50€ diarios sin denunciar. Desde ese día, cada vez que tiene oportunidad Toñi le echa la culpa de su desgracia a Manolo, a los jueces, al gobierno que lo permite haciendo leyes que favorecen a los ladrones y sobre todo a la policía por no ir todos los días a su casa a impedir que ella entre a casa de Manolo a darle los 50€. Después de todo Toñi no tiene la culpa de nada y hace lo que todo el mundo.


    Toñi la camarera trabaja en el bar de Manolo. Manolo es un empresaurio que le ha dicho a Toñi que tiene que trabajar 2 horas extras gratis cada día y que si alguna vez no lo hiciera le quitaría 100€ del salario mensual en negro. También le ha dicho que si la demandara ante los juzgados de lo social la despediría y no podría pagar la hipoteca.

    Toñi comentó su problema con sus familiares y amigos y todos sin excepción le dijeron que se aguantara y siguiera haciendo la horas extras porque después de todo tenía suerte de tener trabajo en estos tiempos. Añadieron que cuando entró a trabajar ya sabía lo que era un bar, con lo que si le denunciara perdería el juicio porque ella aceptó trabajar en esas condiciones. También le aconsejaron que se mostrara agradecida con Manolo por no quitarle el sobre en B y por darle trabajo, porque así en el futuro dejaría de hacer horas extras y a lo mejor la ascendería a encargá.

    Toñi comentó la posibilidad de demandar a Manolo y entonces todos sus amigos y familiares se echaron las manos a la cabeza con argumentos sabios como los siguientes: "todos los jueces están comprados", "los jueces siempre van a favor de los empresarios", "todos los empresarios se conocen y si denuncias a uno no te contratará nadie", "los jueces cobran de los impuestos que pagamos todos", "todos estamos igual que tú y nos aguantamos", etc.

    Así que Toñi llegó a la conclusión que lo mejor sería ser una padefa y seguir tragando y sin demandar. Desde ese día, cada vez que tiene oportunidad Toñi le echa la culpa de su desgracia a Manolo, a los jueces, al gobierno que lo permite haciendo leyes que favorecen a los empresaurios y sobre todo a los sindicatos por no ir todos los días a su trabajo a impedirle a ella hacer las horas extras. Después de todo Toñi no tiene la culpa de nada y hace lo que todo el mundo.

    Actividad para tus ratos de ocio: analiza el texto azul y el texto rojo y comenta las diferencias con tus familiares y amigos.

    Dedicado a los abundantes profesores de FOL, psicólogos, orientadores laborales y agentes de empleo y desarrollo local que no sólo siguen Laboro sino que también participan.

    Si te ha gustado este artículo, probablemente te gustará también "Monos, plátanos y crisis", cuyas conclusiones finales están resultando bastante premonitorias teniendo en cuenta que se publicó hace casi 3 años.

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    17 comentarios:

    Tinitun dijo...

    Un detalle menor: La padefa se llama Toñi en todo el artículo excepto en el título, donde se llama Mari ;)

    Ah, y como usuario ciego, no es posible distinguir el "texto rojo" del "texto azul", aunque obviamente entiendo a qué os referís.

    Por lo demás, real como la vida misma, y muy didáctico.

    anarcosindicalista dijo...

    En pocas palabras, que si no hacemos ná, nos comen. Un placer leeros Laboro!!

    FCDP dijo...

    ¿Para cuándo la continuación de la historia?
    ¿Qué pasó cuando Toñi decidió un día, por fin, demandar a Manolo? ¿Qué pasó con Manolo?
    Pero, sobre todo, ¿qué pasó con Toñi después de ganar el juicio?

    Doooom dijo...

    Este caso deberian explicarselo a las chicas de las ya casi extintas tiendas "El Rubio" en Andalucia, donde muchas han cerrado (de 57 solo queda 1 tienda) y a muchas las han coaccionado para que firmen el finiquito sin cobrarlo, pagos en B, etc. No trabajo en esas tiendas, ni tengo ninguna relacion, ni familiar relacionado... pero de todo se oye si se escucha con atencion.

    Una sugerencia para un articulo, que no se si se hizo, aunque igual es como matar moscas a cañonazos. Es sobre los nominas. ¿Podriais dar una buena explicacion de como deberia ser una nomina para que no te busquen luego las cosquillas cuando los problemas aparezcan? Los tipicos conceptos que te meten para que tu salario anual este por encima del convenio pero que a la hora de las bajas, y otros menesteres, empiezan a quitarte (o intentarlo si no demandas), y a tocarte las perlas... Se que hay muchos supuestos casi fijos "mejora voluntaria", "dietas", "por transporte", etc. unos asociados al puesto y otros a la persona todo a conveniencia de la gestoria y de la empresa por supuesto.

    Quizas dar una base de lo que deberia ser ideal, de lo que no deberia ser y de lo que jamas se deberia permitir... ahi queda la idea.

    Saludos.

    Raul Seco de Herrera dijo...

    real como la vida misma.

    joca33 dijo...

    Hola, me he tomado la libertad de hacer referencia a vuestro fabuloso árticulo -citando fuente, por supuesto- en http://bolsacanaria.info/2013/02/19/el-nido-del-kuko-223/

    Lacaracola dijo...

    Muuuy bueno! Soy una de esas Orientadoras Laborales a quienes va dedicado, y antes de ver la dedicatoria ya estaba copiándolo para usarlo, así que muchas gracias!

    gloriae dijo...

    Hola, me ha gustado este artículo para compartirlo con mis compañeros de trabajo a modo de ejemplo para hacerles pensar.
    Me he tomado la libertad de enviárselo por mail.
    Un saludo y muy buen trabajo.

    Nacho dijo...

    Proximamente, variante de la historia. Basada en hechos reales en un pueblo costero de Españistan en esta temporada veraniega. No se lo pierdan. Está Manolo el del bar, Toñi la camarera, Pepe el de la gestoria, Mari la mujer de Manolo el del bar y la protagonista en este caso, la amiga que Toñi metió en el bar de Manolo y que resultó que tenía un familiar seguidor de Laboro que la asesoró y al que hizo caso... Continuará...

    Nacho dijo...

    Capítulo 1.
    Toñi la camarera había alcanzado la plenitud profesional en el bar de Manolo. Trabajaba de Mayo a Junio sólo los fines de semana, sin estar dada de alta en la SS, y tan sólo 11 horas al día, o a veces más, ya que la hora de cierre dependia del buen criterio de su pobre jefe. ¡Ay, su jefe! Esa persona culta, trabajadora, formada y educada, que además le daba de comer... En los meses de verano, dada la afluencia de gente al pueblo, trabajaba todos los dias, 11h, sin descansar ni uno solo y sin vacaciones. Manolo le concedía la gracia de darle de alta en la SS, pero solo a media jornada. Como el pobre Manolo no tenía para pagar más, ella se pagaba el resto de la cotización hasta jornada completa. ¡¡Los trabajadores también tienen que contribuir a levantar Españistan, no lo van a hacer todo los esforzados empresaurios!! En verano tenían tanto trabajo, que Manolo le concedió una gracia aún mayor... Le dijo que si conocía a alguien más a quien salvar su vida y dar de comer. La única condición exigida, que fuera tan padefa o más que ella.
    Que bueno Manolo. La verdad que el pobre se merecía el carraco deportivo que se acababa de comprar. Que mérito tenía, y que emprendedor era. Sólo abriendo apenas tres meses al año su bar, era capaz de darle de comer no solo a ella y a su compañero Walter, si no también a él, a su elegante y distinguida mujer Mari, a su hermano y a Pepi, la mujer de este. Y bueno, comprarse el carraco,... ¡Ah!, y también le daba para sus merecidas vacaciones con Mari, su hermano y Pepi a Punta Cana con todo incluido, ¡¡que no todo va a ser emprender y trabajar!!

    Nacho dijo...

    Capítulo 2.
    Toñi no cabía de emoción, ¡le había conseguido el trabajo de su vida a su amiga Paulina! La pobre, viniendo de ese país sudamericano, donde no tienen la suerte de contar con empresaurios de la talla de Manolo y donde no se respetan cosas como que te den los papeles del paro, te paguen en mano calentito después de cada semana, te dejen que tengas la iniciativa de subir fotos del bar donde trabajas a Facebook diciendo lo orgullosa que estas de trabajar en el bar de Manolo o poder comer las sobras gratis en el bar.

    Paulina empezó a trabajar en el bar de Manolo. Manolo pensó que era una padefa de las buenas (quizás la subestimó). Trabajó los fines de semana de Mayo y Junio sin que la dieran de alta en la SS. Decía Manolo que para 2 días y medio a la semana no iba a molestar a su amigo el licenciado doctor "Pepe el de la gestoría". Total, para un día que tuvo que salir corriendo del bar porque a un inspector de trabajo, que, según Manolo, era un funcionario vago y rojo, que no tenia nada mejor que hacer que impedir el desarrollo economico que se daba gracias gente como, le dió por ir a ver si los contratos y demas papeleos innecesarios que la administracion exige estaban en regla. En Julio, Manolo le dijo que iba a ser tan generoso que la iba de dar de alta en la SS, ya que iba a tener la suerte de trabajar todos los días y 11h. El alta en la SS, a media jornada, eso sí, que el gobierno sólo sabe robar y vivir de empresaurios como él.

    Capítulo 3.
    Paulina estaba extrañada de que en Españistan, cuna y modelo de los paises Iberoamericanos, no se entregara el contrato de trabajo antes de empezar a trabajar. Pero la segunda vez que lo preguntó, Manolo le dijo que "tú sabes", que "parriba que pabajo", " que esto y que lo otro", "que estoy muy liao",... Ella nunca vio eso en su pais de origen, pero Toñi le decía que eso era lo normal aquí y que Manolo era bueno y legal. Toñi, que incluso iba a comer al mediodía en el bar de Manolo cuando sólo hacia turno de noche para contribuir a que Manolo pudiera pagar su sueldo, no entendía esas cosas tan raras de contratos y papeles. ¡Pero si Manolo les pagaba con sus billetes en mano cada domingo! ¿Que más se podía pedir? Eso de que le dieran una nómina, saber cuanto estaba cotizando a la SS o cuanto le retenían de IRPF... ¿Eso a quien le importa?

    Nacho dijo...

    Capítulo 4.
    Como cada mañana, Paulina se dirigía al bar de Manolo en bicicleta. Ese día, un señor cruzó la calle por donde no debía y chocó con ella, tirándola de su bici. Se magulló la pierna izquierda y tuvieron que curarla y vendarla en el centro de salud. Manolo le recriminó que ese día llegara más tarde a trabajar. -¿Accidente in itinere? ¿Ahora que sabes, italiano o latín o lo que sea? ¡Mira que eres rara!, le recriminó Toñi cuando le comentó que su cuñado le dijo que así se llamaba lo que le había ocurrido. A pesar de las heridas y el dolor, Paulina siguió trabajando (aún era una padefa en potencia...)

    Capítulo 5.
    Paulina, Toñi y Walter trabajaron Julio, Agosto y los primeros días de Septiembre, 11 horas al día, sin descansar ni uno sólo, sin mediar 12 horas o más entre la salida del trabajo un día y la entrada al siguiente, y sin vacaciones. Como decía Toñi, ¡es verano y es un pueblo costero! Ya descansarian cuando estuvieran en el paro y lo cobrasen gracias a Manolo. ¡Que pesado tu cuñado diciendo que eso no es legal y que se aprovechan de nosotros! Claro, él que ha estudiado y tiene un trabajo cómodo, que hasta le da tiempo de leer blogs de rojos maricones y vagos qué solo quieren joder a los empresaurios... Y encima no para de explicar a todos el rollo ese del estatuto de los trabajadores o no se qué, y eso de los convenios del BOE ese que no se lee nadie... ¿Es que no le gusta el fútbol o ver Salvame?

    Nacho dijo...


    Capítulo 6. El no accidente de trabajo

    Paulina trataba de no apoyar mucho la pierna izquierda herida en el accidente en bici. Por ello, cargaba todo el cuerpo en la derecha durante su jornada laboral. Un día de principios de Septiembre, jueves, al salir de trabajar por la tarde, a las 17h, antes de volver al bar de nuevo a las 20h, tenía la pierna tan hinchada que se asustó y fue al centro de salud. De allí la derivaron al hospital comarcal más cercano, ya que en su pueblo no había, ya que podría tratarse de una trombosis venosa profunda. Camino del hospital, llamó a Manolo para avisar de que no podría ir a trabajar y que tenía algo que podía ser grave, pero no le cogió el teléfono. Al no llegar a su hora, recibió una llamada de Pepi, cuñada de Manolo, indignadísima porque no había llegado a su hora. Le explicó que estaba en el hospital, pero no se quedó conforme y le exigió que la próxima vez llamara a todos los que allí trabajaban hasta que alguno contestase. Por suerte, no era tan grave, en el hospital descartaron que fuera una trombosis, pero debía guardar reposo y estar con la pierna en alto. En el hospital le dijeron que al ser una complicación de una lesión causada por estar de pie 11h al día en su trabajo, se trataba de un accidente de trabajo y que su empleador debía comunicar el accidente de trabajo a la mutua.

    Nacho dijo...

    Capítulo 7. Llamada de Manolo el del bar

    Paulina llamó a su cuñado "el enterao", para que le explicara eso de la mutua, y para preguntarle que debía decirle a su jefe, que no paraba de llamarla desde que se enteró que estaba en el hospital.
    Su cuñado, que llevaba ya leídas casi todas las entradas y comentarios de Laboro, le explicó que es lo que tenía que haber hecho Manolo, y que si la volvía a llamar, que grabara la conversación, que cualquier móvil con Android trae la función de grabar llamadas. Y la volvió a llamar.

    Y grabó la conversación...

    - Piiii, piii, piii.
    - Si, dígame.
    - Paulina, soy Manolo. ¿Qué te ha pasado? ¿Cómo es que no estás aquí trabajando? ¿Tú sabes el lío que tenemos aquí en el bar?
    - Pues como te habrá contado Pepi, acabo de volver a casa del hospital. En el centro de salud sospechaban que tenía una trombosis, y me derivaron allí. Por suerte no era eso, no es tan grave, me han diagnosticado una tendinitis. Me dicen en el hospital que mi empleador tiene que enviar el parte de accidente de trabajo a la mutua antes de 3 días, que si no me enviarán la factura de la atención médica a casa para que la pague.
    - Tampoco es una cosa muy importante, es sólo una tendinitis - Manolo, a pesar de tener menos papeles que una liebre, además de empresaurio era médico en sus ratos libres y era capaz de valorar el daño de una trabajadora sin ni siquiera verla -.
    - Pues no lo sé, no sé si es importante o no, es una tendinitis. Me han pinchado, me han hecho una radiografía, han descartado la trombosis y me han mandado reposo. Me han hablado de la mutua, que cada empleador debe tener una, y que al ser un accidente de trabajo pues tienes que tramitarlo.
    - Sí, claro, Paulina, eso es así, pero eso nos perjudica a nosotros, ¿sabes?
    - ¿Cómo, cómo?
    - Que nos perjudica a nosotros, ¿no?
    - Pues no lo sé, es que yo soy ignorante en este tema, Manolo, la verdad. El médico me ha dicho eso de la mutua y no tengo ni idea, tú sabrás más que yo.
    - Si tú quieres, yo te doy la baja voluntaria, ¿sabes? Tú ibas a estar contratada hasta el domingo, pero te doy la baja voluntaria ya si quieres, y ya está, ya terminas, y no pasa ná. ¿Sabes lo que te digo?

    Paulina pensaba que Manolo se refería a que le iba a tramitar la baja por IT. Manolo, entre que no tenía el don de la palabra y que estaba acostumbrado a engañar a sus empleados, no pensaba que le fuera a salir todo tan rodado.

    - Vale, yo mañana me acerco y te doy los papeles que me han dado en el hospital y lo tramitas. – Le contestó Paulina.
    - Yo de eso no tengo ni idea, yo de papeles no entiendo ná.
    - Ah, yo pensé que sabías más que yo.
    - No, a mí nunca me ha pasado eso, Paulina, ¿sabes? Yo creo que para no crear muchos problemas lo mejor sería eso, te doy la baja voluntaria y ya está. Terminas tu contrato aunque no vengas. ¿Sabes lo que te digo?
    - Ah, vale. Yo hoy no voy a poder ir.
    - No, claro, ni mañana. Es que nosotros nos tenemos que buscar a otra persona, para mañana, que mañana es el día más gordo del verano – que injusta es la vida con los empresaurios, la Paulina esta se tiene que lesionar la pierna trabajando el día que peor me viene, pensó Manolo. Por eso, si quieres, lo podemos dejar ya, yo le digo a la gestoría que te de la baja voluntaria, si no hoy jueves, el domingo, que te deje hasta el domingo, y ya está y tú terminas y punto.
    - Pues nada, entonces.
    - Es que yo de seguros y mutuas no sé cómo va la historia, ¿sabes?
    - Y yo menos.
    - Yo no tengo ni idea, a mí nunca me ha pasado esto. Llevo muchos años en el negocio y nunca me ha pasado esto.
    - A mí me han dado estos papeles – en el hospital – y no tengo ni idea. Yo pensé “ya se lo digo a Manolo” y ya está.

    Nacho dijo...

    - Pero vamos, como es una tendinitis, que una tendinitis la hemos tenido todo el mundo, y eso es leve, no sé en qué hospital te han dicho que es grave, que no es una cosa grave, ¿sabes lo que te digo?
    - Bueno, doler, duele, y tengo el tobillo hinchado de una manera importante. Me acerqué al consultorio a que me dieran algo para el dolor. Por la mañana me eché crema y me di masajes antes de ir a trabajar, pero no se me quitaba, y claro, durante el día, al estar de pie trabajando, se me hinchó aún más, el tobillo y la pierna. Me acerqué al ambulatorio para que me dieran algo para el dolor. El médico me ha visto y me ha dicho que era una trombosis y que me fuera al hospital. Mi marido me ha llevado al hospital.
    - Claro, normal, claro. Es lógico, es lógico. Bueno, lo hacemos así. Yo voy a llamar a hora a la gestoría a ver si te puede dar la baja voluntaria – Manolo se empeñaba en su discurso para que el engaño fuera efectivo, ya se sabe que una trola repetida mucho se convierte en realidad, o como se diga eso -. Que la puede hacer la muchacha, que la vaya haciendo, y ya está. Tú vienes, yo te preparo… y ya consiguientemente yo te doy los contratos y eso que tú tienes conmigo. ¿Sabes lo que te digo?
    - Vale, vale.
    - Ahora mismo nos coges muy porque mañana es el día de la virgen del pueblo y esto va a estar hasta la bola. Yo te daría los contratos para la semana que viene, ¿sabes? Ya te llevaría los papeles firmados y todo eso y los contratos tuyos.
    - Vale, estamos en contacto.
    - Pero yo creo que lo de la mutua y eso,… eso… yo no tengo ni idea y eso, no sé cómo va eso, vamos, no tengo ni idea, no creas que.... Y eso, antes de perjudicarnos a la empresa y a nosotros, ¿no?, ¿no? Yo creo que tú no, ¿no? ¿Vamos a hacerlo bien? ¿no? Prefiero hacerlo bien y… ¿no? Y ya está. Terminamos y ya.
    - Pues sí, si es así, que sea lo que tenga que ser.

    A ese día, nuestra protagonista era aún una padefa, pero pronto dejaría de militar en el glorioso ejército padefil. De hecho, el haber llamado a su cuñao el enterao antes de coger el teléfono y el haber grabado la conversación y mantener el tipo ya la hacía digna de no merecer esa denominación.

    - ¿Te parece bien, no? ¿Lo hacemos así? ¿No, Paulina? Es lo suyo, ¿no? – Manolo insistía mucho en confirmar algo que Paulina no había entendido para nada. Que listo era, y más con estas sudamericanas incultas a las que daba de comer.
    - Sí, claro, porque a mí me han dicho que es la empresa la que tiene que firmar este papel – se refiere al parte de accidente de trabajo - , que se tramite en la mutua y esas cosas o yo que sé, no tengo ni idea.
    - Yo tampoco – mentía Manolo una vez más -. A mí nunca me ha pasado esto en la vida, Paulina, nunca nunca en la vida. Y por eso te digo, ¿sabes?
    - A mí tampoco.
    - Además que con una tendinitis te puede entrar de pie, en trabajo, eso puede entrar de mil… de muchas maneras, ¿sabes lo que te digo? ¿abe? Por eso te digo. Pa hacerlo bien, vamos a hacerlo de esa manera. Yo hablo con la gestoría ahora y le digo que te intente dar la baja voluntaria, si puede. Que no puede ser, te dejo el contrato hasta el domingo. De todas maneras es lo mismo, ¿sabes lo que te digo? – claro, el listo de Manolo pagaba en mano y sólo los días que iba a trabajar, así que como no podría ir esa noche, ni el viernes, sábado ni domingo, él no iba a pagar más.
    - ¿Tú me avisas, no?
    - Si, yo te aviso. Entonces te damos los contratos el domingo y consiguientemente – que manía de usar palabras sin saber utilizarlas tenía Manolo -, ya cuando nos veamos siguientemente la semana siguiente o lo que sea yo te llevo los papeles firmaos.

    Nacho dijo...

    - ¿Tú prefieres que yo no lleve los papeles al médico ni a la mutua?
    - Yo prefiero que no, porque si no me vas a meter en un lío, Paulina.
    - Yo no sé, yo soy ignorante en esto.
    - Yo no sé. Eso además a mi me perjudica. A mí nunca me ha pasao esto – ya lo sabemos Manolo, que tu tienes mucha suerte, y que si algun trabajador ha tenido un accidente, se habrá aguantado - , y segundo que yo sé que eso es un lío, es un lío, pa ti y pa mi, pa los dos, ¿sabes? - si, para los dos. No para ti, para los dos... -
    - Es que yo no lo sé, la verdad. Yo en ese tema soy ignorante, la verdad. Ni como va, ni nada.
    - Yo estoy igual que tú de ignorante – lo que hay que llegar a decir para engañar a esta gente, pensaba Manolo.
    - Como me han dicho que avise a la empresa, yo dije, vale, yo aviso y ya.
    - Bueno, pero pa no, ¿no? Pa no perjudicarnos lo mejor es hacerlo así, ¿no, Paulina? ¿Te parece bien?
    - Tú sabrás. Tú sabes más de esto.
    - ¿Vale? Porque si no vamos a meternos en un lío, la empresa – la empresa que tanto menciona Manolo no existe, que es autónomo y como tal empleó a Paulina -, tú, yo, esos son cosas… no tengo ni idea como va eso… a mí nunca me ha pasado esto, y ahora después de verano es un problema, y yo es que no tengo ganas de problemas, la verdad… y tú tampoco, entiendo, ¿sabes lo que te digo?
    - Claro, quien los quiere, nadie
    - ¿Sabes lo que te digo? ¿Vale, Paulina? ¿Vale, hija? Pues ya te veo yo, ya te llamo yo, ¿vale?
    - Venga, hasta luego.
    - Adiós, hasta luego.

    Manolo pensó para sí lo listo que era… Le acababa de colar un despido gratis a Paulina y encima se ahorraba el follón de molestar a su amigo Pepe el de la gestoría para los follones esos de mutuas y seguros…

    Nacho dijo...

    Capítulo 9. El cuñao enterao, Manolo el del bar y Pepe el de la gestoría

    El sábado por la tarde, el cuñao enterao de Paulina se dirigió al bar de Manolo, con su móvil preparado para grabar la conversación que mantendrían. Hizo antes una prueba de sonido pidiendo un refresco y haciéndose el indignado porque no ponían el fútbol en el bar. Se oía más que aceptablemente. Y eso que no tenía un iPhone último modelo como Manolo o Toñi.
    No estaba Manolo, estaba su hermano. Como no sabía cómo era físicamente Manolo ni su hermano, le hizo una foto y se la envió a Paulina, que le confirmó que era el hermano de Manolo. Decidió marcharse para volver más tarde a hablar con Manolo. Cuando se iba, se lo cruzó. No había duda, su cara de emprendedor avispado le delataba. Ese porte señorial, ese saber que gracias a él la economía local despuntaba, ese orgullo de dar de comer no sólo a su familia y la de su hermano, también a la de Walter, Toñi y Paulina… Que ganas tenía que terminara el verano y poder estar 9 meses ocioso, leyendo el Marca, viajando a sitio señoriales con su pulserita de todo incluido, ver jugar a su equipo de fútbol de su alma y demás actividades propias de empresaurios emprendedores levantaEspañas.

    - Buenas tardes, ¿es Ud. Manolo?
    - Si.

    (Continuará...)

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