Hoy vamos a contaros un nuevo episodio de la serie “no me explico por qué me han despedido”. En esta ocasión tenemos el escalofriante caso de Macarena, la hacker de la CIA infiltrada en RENFE… o algo así. Tiembla, Oscar Puente, con lo que vamos a contar.
Macarena trabajaba en la gerencia de Renfe con salario de casi 40.000€ anuales y antigüedad de más de 10 años. Ni tan mal. Pero un día Macarena pensó que necesitaba más dinero y decidió hacerse hacker. Empleó
“muchas horas buscando información, primero viendo qué trenes llegaron con retraso, segundo qué billetes de esos trenes fueron pagados en metálico y tercero comprobando si habían sido devueltos”.
Acto seguido, Macarena se presentó en la estación para solicitar indemnizaciones por retrasos de varios trenes, que sumaban casi los 2.000€. Eso sí, como espía experta se presentó en otra estación diferente de la suya en fechas y horas variadas, para no ser detectada por los malvados servicios de contraespionaje de Oscar Puente, mano derecha del dictador Perrosanxe.
Como técnica perfecta de ocultación, sacó la información de los billetes indemnizables usando la cuenta de usuario de un compañero de trabajo y luego los imprimió con la cuenta de un tercer trabajador. Sin embargo –oh, destino ingrato- no había pasado ni una semana cuando el malvado Oscar Puente ya había detectado el fraude. Seguramente que con la ayuda de los servicios de inteligencia cubanos o, aún peor, franceses o groenlandeses; porque de otra forma no se podría explicar que no hubieran funcionado las avanzadas técnicas de ocultación de Macarena.
RENFE convocó una reunión en la que se informó a los participantes, entre los que estaba Macarena, que había una investigación abierta en relación con unos billetes reintegrados por retrasos de trenes y que para ello se estaban utilizando claves informáticas con máximo nivel de acceso, como el nivel que tenía Macarena.
Dos semanas después del inicio de la investigación, Macarena confesó. Mejor dicho, primero confesó su padre, que era y aún se supone que seguirá siendo
“dirigente sindical de CCOO en el Grupo Renfe”. Ingresó el importe del fraude, pero eso no impidió que el malvado Oscar Puente le abriera expediente pocos días después de su confesión, que finalizó con su
despido disciplinario.
Macarena presentó demanda por despido, pero la perdió. Presentó el correspondiente recurso de suplicación ante el TSJ autonómico, pero seguro que Oscar Puente llamó al juez o algo así, porque Macarena perdió también el recurso de forma incomprensible. Y eso que era un recurso buenísimo, propio de profesionales de la justicia del más alto nivel. Extraemos algunos párrafos de la sentencia para que lo comprobéis:
- “Es paradójico el que se pretenda que conste que tenía sus facultades volitivas afectadas cuando el mecanismo de apropiación de dinero exigía unas magníficas dotes de organización, de control horario, de esperas de tiempo, etc... lo que denota una voluntad e inteligencia encaminada hacia el fin defraudatorio.”
- “… no se valoraron las menciones laudatorias, motivo que fracasa en cuanto estas no existen y lo que así califica la recurrente, una es una felicitación de una usuaria, otro es un agradecimiento de un cliente, y la tercera carta, suscrita por el jefe del puesto a la que la actora se presentó para ascender, y en la que se le indica que no ha superado el proceso de selección para ocupar el puesto.”
- “Es irracional el argumento de que no se causa ningún perjuicio al ser fondos que no se han reclamado por los legítimos destinatarios y que por tanto su apropiación por la actora es una circunstancia atenuante”.
- “Es una falacia argüir que como confesó le exime o atenua la falta ya que esta tuvo lugar 16 días después del inicio de la investigación preliminar por parte de la Empresa.”
- “Con los instrumentos precedentes la recurrente primero buscaba a través de la aplicación informática Copérnico los trenes con retrasos suficientes para poder reclamar la indemnización por retraso. Luego con otra aplicación comprobaba qué billetes de esos trenes, habían sido pagados en metálico, porque si era con tarjeta de crédito la indemnización iba a la tarjeta de crédito y no podía apropiarse del dinero. Luego de esos billetes pagados en metálico, esperaba en torno a 50 días (al final del plazo para reclamar la indemnización) para comprobar si se había solicitado la indemnización por el cliente, si pasado ese plazo, no lo había solicitado el cliente, imprimía el billete para solicitar la devolución del dinero. Inferir de estos hechos que no hubo premeditación es similar a declarar derogada la ley de la gravedad.”
Para finalizar, tened en cuenta que ni siquiera en este caso le han metido a Macarena ni las costas ni la multa de temeridad. Dedicado a los listillos vividores que pretenden que aceptéis acuerdos mierder de indemnización rebajada en los despidos que sí que son improcedentes o nulos, con
el cuento de “cuidao que te meten la multa…”
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