Google utiliza sus cookies en este sitio web, para mejorar su experiencia de usuario y mostrarle la información y publicidad
adaptada a sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, Google entenderá que acepta su uso. Más información.
  • Servicio profesional de consultas laborales privadas sin mencionar la empresa implicada.
  • Suscríbete gratis y recibirás los nuevos artículos por email y/o Twitter.
  • Usuarios en línea: .  Contenido publicado: artículos y comentarios.

  • 07 abril 2014

    No es conveniente darle lecciones de derecho a la empresa donde trabajas.

    Bitacoras

    Hace pocas semanas se hizo ligeramente conocido un vídeo en el que alguien descubrió el agua caliente diciendo que el banco no es tu amigo. Pues bien, en Laboro existe el firme propósito de contribuir en esta línea de investigación propia del I+D españistano y en consecuencia se puede anunciar que se ha descubierto el huevo frito. Efectivamente, todos los datos empíricos indican que la empresa donde trabajas no es tu amiga sino tu explotadora. Por supuesto existen excepciones que no hacen otra cosa sino confirmar esta regla.

    La mayoría de los trabajadores y casi todos los malvados sindicalistas siempre han dado por descontada la veracidad de esta regla general; pero aunque os parezca increíble hay bastantes trabajadores que no la conocen. Incluso hay un subgrupo de trabajadores que la niegan, que se han clasificado como la subespecie TETYTE (Tú Eres Tonto Ya Te Enterarás). Pero dentro del grupo mayoritario de trabajadores que saben que la empresa no es su amiga existe otro subgrupo que a la hora de la verdad actúan como si lo fuera. Quizá tú seas uno de ellos y no te has dado cuenta. A ellos va dirigido este nuevo artículo de Laboro, que se advierte que no es de la sección de humor aunque lo pueda parecer sino que es un artículo que todo trabajador debería leer, por lo que se ha clasificado en la sección de artículos importantes.

    El error de actuar como si la empresa fuera tu amiga se puede manifestar de múltiples formas, pero en este artículo vamos a hablar de una muy habitual, que es la pretensión de dar lecciones de derecho laboral a la empresa. Esta pretensión sólo puede ser inútil o contraproducente, no porque la empresa sea experta en el tema, que ni de lejos, sino por otras razones que a continuación se exponen. Como mejor se ve es con varios ejemplos.

    Primer ejemplo. Al trabajador le dicen a fecha 31 de enero que este año va a tener todo su mes de vacaciones en febrero y que hasta luego, que lo pases bien, que te pongas moreno y que nos vemos a la vuelta. Entonces el trabajador se informa de que según las reglas generales sobre vacaciones tiene derecho a conocerlas con dos meses de antelación y a que la fecha sea de mutuo acuerdo. Eso si tiene la suerte de que le informen bien, pero eso es otro problema. Entonces el trabajador redacta o pide que le redacten una carta "bien hecha" a la empresa para sacarles de su ignorancia; porque el trabajador cree que la empresa le ha hecho eso porque no conoce las normas, pero que cuando las conozca le van a poner las vacaciones en agosto y le van a pedir perdón y le va a arreglar las vacaciones a todos los demás gracias a él. Es decir, este tipo de trabajador cree que la empresa es su amiga y no piensa que la empresa hace lo que le da la gana simplemente porque le conviene sin importarle ni las normas ni los derechos de los trabajadores y le trae al fresco lo que le pueda convenir al trabajador.

    ¿Qué consigue el trabajador? Muy sencillo. Como mal menor sólo consigue hacer el ridículo porque pueden darse dos casos: que la empresa conozca de sobra las normas y se las pase por el arco del triunfo o que no las conozca y le importen tres leches, cacaos, avellanas y azúcar. A veces incluso el trabajador se pone gallito y hace aún más el ridículo planteando algo así como "que me he enterao y vosotros no sabéis y si no me hacéis caso os denuncio". Así que en el peor de los casos al trabajador lo ponen en la calle aunque sea pagando lo que haga falta, dado que el despido reconocido como improcedente es libre excepto en los casos de protección contra el despido. Hay mil casos posibles similares: que te bajo el sueldo, que te bajo a media jornada, que tienes que hacer horas extras sin cobrar, que te mando a Soria pero sin cobrar dietas, etc. etc. etc.

    Otro ejemplo diferente y aún más patético es cuando el trabajador sospecha que lo van a despedir. Antes del despido se informa y con suerte alguien que sepa de lo que habla le explica correctamente que su despido disciplinario sería improcedente con casi total seguridad y que si le hicieran un despido objetivo sería improcedente sino le pagaran la indemnización el mismo día con pocas excepciones. Eso aparte de otras muchas causas posibles de improcedencia del despido tanto por el fondo como por la forma, por lo que después del despido ya se verá cómo se ataca. Entonces al trabajador se le ocurre la genial idea de decirle a su empresaurio "que tú eres tonto porque me he enterao que no me puedes despedir gratis por acumular 3 faltas leves como le hiciste a Toñi y que es improducente o algo así y que me tienes que pagar sopotocientosmil euros muhaaahahaha". Entonces el empresaurio, que desde luego no es tonto, no le hace el proyectado despido disciplinario "procedente" ni menos aún el despido disciplinario "con susto" sino que le hace directamente un despido objetivo con causa bien fundamentada porque la empresa gana menos que antes y pagándole la indemnización el mismo día. Por tanto, si el trabajador se hubiera estado calladito le habrían hecho un despido improcedente, con el que podría haber cobrado la indemnización máxima o haber sido readmtido cobrando los salarios de tramitación; pero por listo se lo hacen bien pagando en su día menos de la mitad de lo que podría haber cobrado en el otro caso.

    Otro ejemplo similar y muy habitual tiene lugar en los ERE cuando, en pleno proceso negociador, un representante de los trabajadores o incluso un asesor del sindicato dice algo así: "eh, que me tienes que dar no sé qué papel que diga no sé cuántos y que tienes que poner el criterio de selección de los despedidos y que te falta esto y lo otro, jiajiajia te vamos a denunciar a la OTAN". Pos muchas gracias por la información, ahí lo tienes. Resultado: el ERE que podría ser anulado por defecto de forma es declarado ajustado a derecho.

    Otro ejemplo también muy habitual. El trabajador tiene un contrato temporal desde hace ni se sabe cuántos años o 27 contratos temporales encadenados. El trabajador ha oído campanas de que se lo van a finalizar y en previsión se informa. Con suerte, como siempre, consigue enterarse de que se trata de contratos temporales en fraude, más que un billete de Mortadelo, y/o que ha sobrepasado la duración máxima del contrato temporal por obra y/o que ha sobrepasado el nº y duración máxima de contratos encadenados y que por tanto la finalización será despido improcedente. "Que me han dicho que los contratos están mal y me vas a tener que pagar la indemnización del despido improcedente, así que tú verás". Pos hala, ya no te finalizo el contrato temporal sino que directamente te comunico un despido objetivo porque llevo 3 trimestres vendiendo menos que el año pasao. Ahí lo llevas.

    Para finalizar y como combinación de todos los ejemplos posibles tenemos al trabajador que cuando le hacen una "putada" le pide explicaciones al jefe y éste le dice que eso se puede hacer porque lo han dicho en el tele y que si quiere asegurarse vaya a la asesoría de la empresa a que se lo expliquen. ¡¡¡Y el tío coge y va!!! porque se debe creer que las asesorías son la Cruz Roja, El Domund o las Hermanitas de los Niños Congoleños o una cosa que ha puesto el gobierno para ayudar a los trabajadores o algo así. El asesor, acostumbrado, obviamente le da la razón en todo a la empresa entre esfuerzos para no reírse, más que nada porque es probable que la comunicación escrita y/o la misma idea de la "putada" en cuestión haya partido del asesor, porque su cliente es la empresa y no el trabajador. ¿Cómo es posible no darse cuenta de esto? Eso sí que es un misterio y no lo de Jack el Destripador.

    En resumen, que lo habitual es que darle clases de derecho a la empresa o no te sirva para nada absolutamente o incluso te perjudique. Desde otro punto de vista: cuanto peor lo hagan mejor para ti si estás dispuesto a demandar y si no estás dispuesto ¿pretendes que venga Spiderman a pegarle al jefe? A la empresa no se le dan lecciones verbales ridículas sino que, llegado el caso, a la empresa le notificarán oficialmente una demanda laboral ante el juzgado de lo social y ya se encargará el juez de darle las lecciones de derecho necesarias en la sentencia, pero de pago...

    Entre los suscriptores de Laboro hay muchos sindicalistas, representantes de los trabajadores, asesores y abogados. Seguro que todos los lectores de Laboro estarán deseando conocer casos reales curiosos de este tipo que os hayan sucedido personalmente. ¿Para qué están los comentarios?