"Aquella tarde, Francisco se ocupaba de revisar un autobús que aún no había pisado el asfalto. Un compañero comprobó que el mismo perdía aire por una rueda y se lo comentó a uno de los encargados. Éste señaló al joven mecánico y le encargó la tarea. El problema, en este caso, fue que, tal y como señala la sentencia, en aquel momento no había ningún foso ni columna elevadora libre por lo que la revisión se realizó sin estar todo el autobús dentro del taller y a nivel del suelo. Otro trabajador de la empresa se subió al autobús y fue siguiendo las instrucciones de Francisco pisando los pedales y moviendo el volante. Minutos después, este empleado dejó de oír al mecánico. Al asomarse bajo el autobús comprobó que Francisco había quedado atrapado entre una rueda y el chasis. Murió a las pocas horas..."
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