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  • 12 julio 2017

    El despido por espabilao.


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    Los lectores habituales de Laboro ya deberían saber distinguir a estas alturas entre tipos de despido, que únicamente son dos: el despido objetivo y el despido disciplinario. Por resumir, el despido disciplinario tiene como causa una falta del trabajador lo suficientemente grave y culpable para que justifique la sanción del despido; mientras que el despido objetivo se supone que es por razones objetivas, o sea "independientes", por llamarlas de otra forma. Por ejemplo un despido objetivo podría tener como causa que las ventas de la empresa hubieran bajado, que un gran cliente hubiera finalizado una contrata, que el puesto del trabajador ya no fuera necesario, etc. etc. Digamos que el despido objetivo es lo mismo que cuando se suspende la verbena del barrio por culpa del mal tiempo, mientras que el despido disciplinario es como cuando se suspende por culpa de la orquesta, que no se presenta. Por supuesto, el trabajador siempre tiene la posibilidad de impugnar tanto un despido objetivo como uno disciplinario y entonces sería el juez el que lo calificaría como procedente, improcedente o nulo, como se explica en el artículo sobre tipos de despidos.

    Hay muchas causas de despido disciplinario. Por ejemplo, las faltas de asistencia, la desobediencia, las ofensas, etc. etc. Si la empresa lograra probar que las causas alegadas en la carta fueran reales, fueran faltas sancionables y fueran suficientemente graves (las tres cosas y no solo la primera) entonces habría posibilidades de que el juez lo declarara procedente. Parece mentira, pero aún hay muchos trabajadores que ignoran que quien decide si el despido es procedente o no es el juez y no la empresa y que es ésta la que tiene la carga de la prueba de la procedencia, no el trabajador quien tiene la de la improcedencia.

    Pues bien, dentro del despido disciplinario procedente, es decir sin indemnización por ser declarado procedente por un juez en una sentencia, hay un despido muy especial. Sería el que podríamos llamar "despido del espabilao", llegando en algunos casos al "despido por ....", quedando a la elección del lector el adjetivo a situar sobre la línea de puntos. ¿De qué otra forma más apropiada y descriptiva podrían calificarse despidos como los siguientes?

    • Trabajador de un supermercado despedido por guardarse los tiquets de descuento que no usaban los clientes y luego usarlos el mismo.
    • Trabajadora despedida porque al día siguiente de iniciar una baja por enfermedad se fue a un parque de atracciones de despedida de soltera y una amiga suya subió fotos a su página de Facebook, que tenía abierta y cualquiera podía verlas.
    • Trabajadora que subió vídeos de compañeros también a su página de Facebook, vídeos que ella misma había copiado del sistema de grabación de la empresa.
    • Trabajador despedido de un taller de coches porque les hacía cambios de aceite sin cobrar a sus amigos. O la variante del camarero despedido por invitar a copas a los colegas.
    • Infinita variedad de despidos por "sisar" pequeñas cantidades de la caja, por robar material de escaso valor (bolis, etc.), por usar el coche de la empresa para irse de puente o para hacer la compra, por bajarse películas con el ordenador de la empresa, por usar el móvil de empresa como línea particular para llamar a toda la familia y amigos, etc. etc.
    • Los despidos del coleguita guay, como por fichar por el compañero.
    • Un caso especial es el que podríamos llamar "el despido del flipao". Por ejemplo el trabajador que hace acusaciones públicas no probadas contra la empresa: en una página de Facebook, con carteles en su balcón, "acampando" con carteles en la calle o incluso en la puerta de los juzgados, haciendo pintadas, repartiendo "panfletos" en la puerta de la empresa, recogiendo firmas, etc. etc. Un caso extremo del típico trabajador que cree en las hadas madrinas y además dice que las hadas madrinas tienen la obligación de solucionarle sus problemas, por supuesto "por ley".

    Estos despidos suelen tener dos características comunes muy curiosas. La primera es la pretendida justificación "porque lo hace todo el mundo". La segunda es que ese mismo trabajador que se atreve a hacer ese tipo de cosas no se atreve a pedirle a la empresa que le pague las horas extras ilegales, ni el salario obligatorio por convenio ni menos aún se atreve a presentar contra la empresa una demanda ante los juzgados de lo social ni una denuncia ante inspección de trabajo. No se atreve ni a quejarse "porque si no me despiden", pero sí que se atreve a llamar a su novia de viaje en Madagascar con el móvil de la empresa o a no ticar 1€ en la caja para pagarse la zona azul.

    Aunque no lo parezca en realidad estamos hablando de padefos, como en tantas otras ocasiones, y por tanto hablamos de los superpoderes del padefo. El padefo no es necesariamente un ser apocado o lo que pudiéramos llamar un "flojo". El flojo no pone en Facebook que su jefe es un ladrón. Gracias a su supermodestia, el padefo no tiene la culpa de coger dinero de la caja ni de ir con el coche a la pelu sino que la culpa es de los demás o incluso de su jefe porque "todo el mundo lo hace" y tampoco tiene la culpa de no demandar ni de no denunciar porque "nadie lo hace". El tan cacareado miedo al despido muchas veces no es más que una simple excusa para seguir haciendo lo de siempre, que para el padefo fundamentalmente es hacer lo que haga todo el mundo porque hacer otra cosa es precisamente el "follón" del que pasa. Por eso el padefo se sorprende y se cabrea en extremo cuando le despiden por hacer lo mismo que todo el mundo, porque para él eso es hacer las cosas bien o al menos que si estuvieran mal no sería por su culpa.

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    8 comentarios:

    lola hernandez dijo...

    Junto con este articulo le viene bien a los lectores leer este otro articulo http://laboro-spain.blogspot.com.es/2013/05/despido-disciplinario-delito.html y mejor todavia este http://laboro-spain.blogspot.com.es/2011/10/el-despido-disciplinario-procedente-es.html

    David Lara dijo...

    la transgresión de la buena fé contractual, es lo que tiene...

    Chucki dijo...

    Para ilustrar os puedo poner un ejemplo del despido del espabilao que ha ocurrido este año en mi empresa.

    Paquito de va un día al médico y resulta que al médico se le olvida poner algunos datos en el justificante de asistencia. Paquito ve la luz y urde un plan perfecto, sin fisuras.

    Decide hacer fotocopias del parte para poner los datos que faltan él mismo a boli y así poder faltar al trabajo con la excusa de que va al médico. En un mes "va 3 veces al médico" y además, se lo cuenta a su compañero y amigo Benito, que también es un espabilao, el cual le pide una fotocopia del parte y falta también una vez ese mismo mes.

    La tercera vez que entrega el parte, se lo da al oficial de turno que tocaba ese día, con tan mala suerte de que ha topado con un tío de los que tienen el culo pelao de lidiar con listillos y se da cuenta de que la letra que hay en el parte es la de Paquito. Se pone junto al supervisor a revisar los partes que ha entregado y se dan cuenta de la jugada. Cuando la empresa se entera manda revisar todos los justificantes de la plantilla.

    La empresa despide fulminantemente a Paquito y Benito e incluso se niegan a pagar las cantidades adeudadas (parte de las pagas extras pendientes, vacaciones, etc.). Éstos van a un abogado para reclamar las cantidades. El abogado se pone en contacto con la empresa y la empresa dice que si los espabilaos le demandan por las cantidades, ellos denunciarán a los listillos por falsificación de documento oficial. El abogado les recomienda que se vayan con el rabo entre las patas.

    El resultado es que los piezas han perdido un trabajo indefinido, con 8 años de antigüedad, en el que trabajaban menos que los reyes magos y cobraban bien en relación a la nula responsabilidad que tenían. Todo por estar unos días haciendo el mono en casa o salir de fiesta y poder dormir como un tronco al día siguiente.

    True story.

    Laboro dijo...

    Este comentario ha sido nominado al Óscar al mejor comentario en habla no inglesa del mundo mundial. Paquito y Benito aún se preguntarán qué puede haber fallado en su estrategia sin fisuras.

    Laboro dijo...

    Además de que Paquito y Benito aún no se han enterado de que por no demandar las cantidades no se han asegurado que la empresa no los denuncie penalmente por el tema de la falsificación. Eso lo puede hacer igual por muchos finiquitos y acuerdos que hayan firmado en los que ambas partes renuncian a toda reclamación posterior, porque quien actuaría contra ellos en caso de denuncia sería la fiscalía en nombre del Estado, que obviamente no se vería vinculada por la renuncia de la empresa, que solo habría renunciado a reclamar ella unos posibles daños.

    Además de la posibilidad, por no decir seguridad total, de que no hayan firmado nada en absoluto, es decir que el finiquito de la empresa lo hayan firmado como no conforme y el acuerdo posterior de no agresión haya sido solo verbal.

    Es decir que puede que encima el abogado les haya cobrado simplemente por no conseguir nada.

    Unos auténticos genios.

    Lucía dijo...

    Creo que el despido del flipao puede dar lugar a errores, por lo menos yo no conozco ningún caso, si podéis poner algún ejemplo...

    Sin embargo se pueden hacer sin problemas piquetes y panfletear en la puerta de la empresa cuando hay cualquier reivindicacion, y ya si sale el jefe y agarra a algunx te llevas un diez pa el día del juicio.

    Chucki dijo...

    La fiscalía actúa si tiene conocimiento de un indicio de delito. Si la empresa no lo denuncia es porque no ganaría nada de eso, aunque les saliera "gratis" porque tienen abogado en nómina. Solo se mueven por dinero, que al final de la vida es el objetivo para el que están hechas las empresas.

    Las cotizaciones de la SS que hubieran ingresado los días que faltaron las compensan de sobra con el dinero que les debían y además se quitan de encima dos trabajadores de los "flojos". Es un win-win en toda regla, les ha caído del cielo.

    El abogado es el del sindicato, así que no han pagado nada. Obviamente todo fue verbal. Nadie en su sano juicio deja por escrito "la empresa renuncia a denunciar a los trabajadores por falsificación de documento oficial a cambio de que los trabajadores no demanden por cantidades". Estás dejando por escrito el reconocimiento implícito de la comisión del delito. Ya sería estúpido nivel experto :)

    Lo más gracioso es cuando me dijo uno del comité de empresa: Es una pena que hayan echado a Paquito, tiene dos hijos y ahora la cosa está mu mala para encontrar trabajo. Mi respuesta fue inmediata: Pues tanto no le importará los churrumbeles cuando se la juega de forma tan estúpida.

    Saludos

    Enric Santiañez Tió dijo...

    Sin olvidar el pseudodespido con dimisión de espabilao cuando el trabajador dice "como me quiero ir y no me arreglan el paro, haré que me echen" y deja de asistir al trabajo buscando un disciplinario mientras que la empresa lo que hace es, tras algunos burofaxes, considerar la dimisión de facto del trabajador por abandono del puesto. En este despido, dado que en verdad no es un despido sino una dimisión, no hay ni paro. En los referidos en el artículo, sí.


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