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Desmontando los ataques a los datos positivos del paro.

Nuevo artículo de Eduardo Garzón Espinosa, que nos explica si son buenos los datos de empleo de octubre o hay truco.

Los datos de empleo de octubre han sorprendido a todos porque han sido históricamente positivos a pesar de que la evolución de la economía no lo es tanto. ¿Cómo es posible esto? Algunos dicen que es gracias a la reforma laboral de Yolanda Díaz aprobada este año; otros dicen que el gobierno está haciendo trampas a la hora de contabilizar los empleos y que en realidad la cosa no va tan bien. Vamos a analizar el tema con rigor para ver quién tiene razón.

Lo primero que quiero hacer es dejar claras algunas cuestiones básicas que desgraciadamente algunas personas (incluidas algunas economistas) no controlan, lo que suele dar pie a muchos errores y confusiones. La primera cuestión es la composición demográfica del mercado laboral, porque algunos creen que una reducción del paro implica creación de empleo y al contrario, cuando no tiene por qué ser así.

Toda la población española a 1 de enero de 2022 es de más de 47 millones de personas (INE 2022). De aquí hay que diferenciar a los menores de 16 años porque no pueden trabajar, que son algo más de 7 millones de personas. El resto de la población se divide en dos grupos: población inactiva, que son quienes no trabajan ni buscan trabajo, como pensionistas, estudiantes o encargados de tareas domésticas, por ejemplo; y población activa, que son quienes trabajan o buscan trabajo. En el tercer trimestre de 2022 las personas empleadas superaban los 20 millones y medio de personas, mientras que los que buscaban trabajo no llegaban a los 3 millones. Pues bien, cuando el número de parados desciende, puede ser porque pasen a trabajar, al grupo de ocupados, o porque pasen al grupo de inactivos, ya sea porque se han jubilado o porque han dejado de buscar empleo por algún motivo. Y, al contrario, cuando el número de parados aumenta, puede ser porque vengan de un empleo, es decir, porque han sido despedidos, o porque vengan del grupo de inactivos, es decir, porque antes no buscaban empleo pero ahora sí, ya sea porque tienen más esperanzas de encontrar uno o por cualquier otro motivo. También hay que tener en cuenta que cualquiera de esas personas podría salir de los datos si falleciesen o emigrasen a otros países. Todo esto es algo que desgraciadamente se le escapa a mucha gente, por lo que acaban cometiendo errores de bulto, como creer que un descenso del paro es algo puramente positivo, cuando podría ser que la gente ha perdido la esperanza de encontrar un puesto de trabajo o simplemente porque hay más fallecimientos. Pero nosotros evitaremos esos errores y tendremos más fácil analizar los datos de paro y de empleo.

La segunda cuestión que hay que aclarar es que hay varias fuentes de datos e indicadores sobre paro y empleo que son muy diferentes entre sí pero hay quienes las utilizan de forma indistinta como si fueran comparables. Las más importantes son: el Servicio Público de Empleo Estatal, el registro de cotizantes en la Seguridad Social y la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística. La primera es un registro mensual de las personas que están apuntadas en el servicio porque básicamente están buscando un empleo. También hay un registro de los nuevos contratos registrados cada mes, que no debemos confundir con número de personas trabajando. La segunda es un registro de las personas dadas de alta en la Seguridad Social, por lo que nos habla de cuántas personas están trabajando y cotizando, y se publica también cada mes. Y la tercera no es un registro, sino que es una encuesta que se realiza a la gente para conocer su situación laboral, y se publica cada 3 meses. Esta última es la fuente de datos considerada más fiable y precisa de todas porque las otras tienen ciertas limitaciones. Por ejemplo, la lista del paro sólo te habla de la gente desempleada, no del empleo ni de nada más, y además sólo de los parados que están inscritos en ella; podría haber personas que no se apuntaran a esa lista porque les diese pereza o porque no creyesen que van a encontrar de esa forma un empleo, por lo que no aparecerían en los datos; además, a la hora de calcular la tasa de paro deja fuera a determinados demandantes de empleo, como por ejemplo aquellos que buscan pluriempleo, los que buscan un empleo para menos de 3 meses o de menos de 20 horas a la semana, los que están en ERTE, los que quieren teletrabajar, etc. Pero esto ha sido así desde el año 1985 y precisamente se hizo para que fuese homogéneo a la contabilidad de la Comunidad Europea. La lista de nuevos contratos registrados de esta fuente de datos también tiene fuertes limitaciones, porque por ejemplo, pueden producirse muchísimos contratos de un solo día, y eso nos puede hacer pensar que se están contratando a muchas personas cuando solo se está contratando a la misma varias veces en el mismo mes.

La afiliación de la Seguridad Social sólo te habla del número de trabajadores, no del paro ni de nada más, ni siquiera del número de horas trabajadas, y sólo de las que tienen contrato, así que podría haber personas que estuviesen trabajando en negro y no aparecerían en los datos; en cambio, la Encuesta del INE te habla de todo: de personas trabajando, de horas trabajadas, de personas que buscan trabajo, de personas que trabajan a tiempo parcial pero que querrían hacerlo más… prácticamente su única limitación es que se publica cada tres meses, por lo que no nos va dando una imagen actualizada cada mes del mercado laboral.

Como decía, conocer las tres fuentes de datos es importantísimo porque a menudo hay quienes mezclan los datos de una de ellas con los de otra, cuando eso es una barbaridad porque no son comparables, y también porque suelen desconocer las limitaciones que tienen cada una de ellas.

Los últimos datos conocidos son los de en octubre, por lo que corresponden a las dos primeras fuentes de datos, porque son las únicas que se publican mensualmente, así que es importante tener en cuenta que son bases de datos limitadas y que hasta que no tengamos la EPA del último trimestre no podremos hacer un análisis más riguroso.

Hechas estas extensas pero importantes aclaraciones, vamos con los datos. Empezaremos con los datos de paro registrado que ofrece el Servicio Público de Empleo Estatal. Este mes de octubre de 2022 ha sorprendido porque el paro registrado ha bajado en 27.027 personas, pero es que hacía 46 años que no bajaba este mes del año, exceptuando también el año pasado aunque esa vez el paro registrado sólo había bajado en 734 personas. Pero es que, en términos desestacionalizados, es decir, sin tener en cuenta los efectos de vacaciones y calendario, el paro registrado ha bajado en más de 100.000 personas (104.915 personas). Y además, el paro registrado ha bajado en todos los sectores económicos, y sólo ha aumentado en el colectivo que no tenían empleo anteriormente, es decir, las personas que vienen del grupo de inactivos, no de ocupados. Esto es sin duda extraordinario porque octubre siempre ha sido un mes malísimo para el paro registrado.



En consecuencia, en octubre de 2022 el paro registrado se ha situado en un total de 2.914.892, la cifra más baja en un mes de octubre desde el año 2008, hace 14 años. 


CONTRATACIÓN

Hasta ahora hemos visto los datos de paro. Ahora vamos con los de empleo, empezando por el número de nuevos contratos registrados en el SEPE, un indicador muy limitado como hemos comentado antes. Como se puede ver, en octubre de 2022 ha habido pocos contratos comparado con otros años, incluyendo los anteriores a la pandemia. Esto ha sido utilizado por algunos para decir que son malos datos. ¡Pero eso no es correcto en absoluto! recordemos que este indicador nos habla de número de contratos firmados, no de personas trabajando: un solo trabajador podría firmar muchos contratos en el mismo mes, por lo que el número de contratos sería muy superior al número de nuevos trabajadores, que de hecho es lo que ha ocurrido siempre hasta la nueva reforma laboral de 2022, que ha eliminado los contratos temporales de obra y servicio, por lo que ahora se firman muchos menos contratos, pero de mayor duración, y eso no es algo malo, sino precisamente bueno, porque otorga mayor estabilidad al empleo, y además más derechos laborales como veremos luego. 


De hecho, este es sin duda el efecto más palpable de la reforma laboral: los contratos indefinidos se han disparado en el año 2022, especialmente a partir de marzo que es cuando este elemento de la reforma entraba en vigor totalmente; hasta el punto de multiplicarse por 4, y octubre no ha sido una excepción. Es decir, que la calidad el empleo creado es mejor.


Vale, ya hemos visto los datos de contratos registrados que ofrece el SEPE, ahora miraremos la segunda fuente de datos que hemos comentado: la de la Seguridad Social.


Aquí podemos ver que en octubre de 2022 ha habido casi 600.000 afiliados más que en el mismo mes del año anterior, un crecimiento sólo superado en el año 2017 y en el año 2021, que se vio claramente favorecido por ser el posterior al peor momento de la pandemia. En términos globales, el número de afiliados a la Seguridad Social sigue creciendo y sigue registrando niveles altísimos; de hecho el nivel de octubre sólo ha sido superado por los meses de este verano de 2022, cuando se hizo un récord histórico. En otras palabras, es innegable que los datos de empleo son positivos; esta fuente de datos no nos habla del número de contratos, nos habla de lo importante que es el número de personas que están cotizando, y en el año 2022, el año de la nueva reforma laboral de Yolanda Díaz, se encuentra en el nivel más alto de la historia.


Ahora bien, si nos ponemos exigentes, lo verdaderamente importante tampoco es el número de trabajadores, sino el número de horas trabajadas, ya que muchas personas trabajan pocas horas a la semana, por lo que en realidad no tiene mucho sentido contarlos como un trabajo ordinario más. Por lo tanto, un indicador todavía más preciso del volumen del empleo sería el número de horas trabajadas, que además nos dice más de la riqueza y producción del país que el número de trabajadores.

Este indicador lo podemos encontrar en la tercera fuente de datos, en la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística, pero ya hemos visto que su publicación es trimestral, por lo que no hay datos de octubre. Tendremos que utilizar los datos del tercer trimestre de 2022, julio, agosto y septiembre, los últimos disponibles, y compararlos con otros años.

 

Aquí lo tenemos. Durante el último trimestre para el que tenemos datos el número total de horas trabajadas ha sido superior a todos los años desde 2009, incluyendo los de mayor crecimiento económico anteriores a la pandemia.

También podemos mirar el indicador de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, de otra fuente de datos: la Contabilidad nacional trimestral de España del INE, que también se publica cada tres meses. Este indicador nos convierte todas las horas trabajadas en puestos de trabajo a jornada completa, para que podamos realizar una comparación más adecuada. El resultado es el mismo: en el tercer trimestre de 2022 se ha registrado el nivel más alto desde el año 2008, lo que quiere decir que hay más volumen de empleo que en los últimos 14 años.


Así que ya tenemos la prueba definitiva de que el empleo está creciendo y de que se sitúa en niveles récord. Si esto lo sumamos al hecho de que el nuevo empleo es de mayor calidad y estabilidad gracias a la reforma laboral, pues tenemos muy buenas noticias que sólo tratarán de afear quienes quieren atacar al gobierno a toda costa sin importarle la realidad y los datos.

De hecho, uno de los argumentos que tales personas están utilizando es que se están manipulando los datos del desempleo porque no se están incluyendo como parados a los fijos discontinuos, que son todas aquellas personas que tienen un contrato de trabajo estable pero que sólo trabajan realmente unos meses al año, normalmente porque son actividades temporales como por ejemplo la de un hotel en una zona turística durante el verano. Cuando trabajan cuentan como ocupados, pero cuando dejan de trabajar temporalmente pasan al grupo de los inactivos, no al de los parados. Pero es que eso se ha contabilizado así desde 1985 con la orden ministerial del 11 de marzo de 1985 y se hizo precisamente para que la contabilidad fuese equiparable a la de la Comunidad Europea, así que no es que este gobierno haya hecho algún cambio para manipular los datos como dicen algunos despistados o malintencionados.

En todo caso, lo que ha cambiado ahora con la nueva reforma laboral es que muchos trabajadores que antes tenían contratos temporales de obra y servicio ahora han pasado a ser fijos discontinuos; y claro, antes cuando su contrato temporal se acababa, pasaban al paro y eran contabilizados como parados; pero ahora no pasan al paro porque su contrato laboral no acaba sino que simplemente están inactivos a la espera de que se reanude la actividad. Podrían contar como demandantes de empleo si se inscriben en las listas de paro para buscar un mejor puesto de trabajo por ejemplo, pero en cualquier caso no se tienen en cuenta para calcular la tasa de paro como expliqué antes. En este gráfico podemos ver cómo desde marzo de 2022, justo cuando entró en vigor la reforma laboral al 100% para esta cuestión, el número de demandantes de empleo que tienen relación laboral, donde se incluyen los fijos discontinuos, se disparó, para bajar progresivamente hasta niveles más habituales.

Hay quienes dicen que este cambio es tramposo, porque en realidad los fijos discontinuos serían trabajadores temporales, pero esto es absolutamente falso. Las diferencias son abismales: tener un contrato fijo discontinuo es muchísimo mejor que tener uno temporal.

Otra cosa es que se pueda debatir si los fijos discontinuos se deberían tener en cuenta para calcular la tasa de paro, pero como digo, esto es así desde el año 1985 y además lo hacen también el resto de países porque es un consenso estadístico. De todas formas, incluso aunque los fijos discontinuos se contabilizaran como parados cuando no están trabajando, eso sólo afectaría a la tasa de paro, que aumentaría levemente, no al volumen ni calidad del empleo creado, que como hemos visto está mejor que nunca.

Otro argumento -por llamarlo de alguna forma- para atacar estos datos es que en octubre se ha creado mucho empleo público en el sector de la educación, y que si no se tuviese en cuenta eso los datos de empleo serían mucho peores. Pero eso no es una crítica seria, porque el empleo público en la educación es tan o más valioso que los demás, por lo que excluirlo no tiene sentido, y porque en todos los octubres de todos los años ha pasado lo mismo y nunca se ha excluido. En fin, es el último recurso absurdo que les queda a algunos para afear los positivos datos de empleo.

Lo que ha quedado demostrado con este análisis es que la evolución de los datos de empleo y de paro ha sido positiva en octubre y en general en todo el año 2022, y que sin duda ello se debe a la reforma laboral aprobada por la ministra de trabajo Yolanda Díaz. Todo esto no quiere decir que España esté bien en términos de empleo o paro, porque si nos comparamos con otros países salimos perdiendo; lo que pasa que eso ha sido siempre así y no se puede cambiar de la noche a la mañana. Lo único que quiere decir todo esto es que queda más que demostrado que el volumen y calidad del empleo ha mejorado mucho en el último año; y quien lo niegue simplemente está faltando a la verdad, ya sea consciente o inconscientemente.

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