Como podéis ver, el elemento clave es que la suspensión no es arbitraria ni a gusto de las partes (trabajador demandante y empresa demandada). La suspensión solo se puede producir o bien porque lo soliciten “ambas partes” o bien por motivos justificados. Motivos justificados pueden ser que a una de las partes le coincida la fecha con otro señalamiento, enfermedad o imposibilidad absoluta, maternidad, paternidad, imposibilidad técnica, indisposición del juez…
Cuando no hay motivos justificados, os miente el abogado “laboralisto” que os llama unos días antes y os dice que se ha suspendido el juicio, como si se hubiera suspendido solo o se desconociera la razón de la suspensión o un juicio se pudiera suspender sin ninguna razón. Sin motivos justificados, no se puede suspender el juicio cuando lo pide una parte, sino solo cuando lo piden las dos partes. Por tanto, lo que pasa en estos casos en los que no hay motivos justificados es que el secretario judicial o “LAJ” decreta la suspensión del juicio porque vuestro abogado se ha puesto de acuerdo con el abogado de la empresa para solicitar ambos la suspensión contra vuestra voluntad y con vuestro desconocimiento. Sin descartar la posibilidad de que la suspensión la haya solicitado solo vuestro abogado “laboralisto”, no laboralista, por motivos justificados falsos o insuficientes.
Los suscriptores veteranos de Laboro (suscribirse es gratis) ya os estaréis imaginando por qué los abogados “laboralistos” solicitan la suspensión del juicio contra vuestra voluntad. Pues por lo de siempre: para forzaros a que aceptéis cualquier oferta de acuerdo mierder que os haga la empresa. No se dedican a defender los intereses de sus clientes, sino a defender sus propios intereses. Ya hablamos hace mucho tiempo de por qué el primero de los intereses de un abogado “laboralisto” es evitar que haya juicio.
Recordad que tenéis derecho a copia de todo el expediente, que os tiene que dar vuestro abogado o bien la podéis solicitar al tribunal; por lo que podéis comprobar la verdadera razón de la suspensión aunque vuestro abogado pretenda ocultarla. ¿Que es verdad que hay motivos justificados que no sean una falsa proximidad de acuerdo? Pues muy bien… que lo demuestre.
En resumen, este truco de abogados “laboralistos” es muy sencillo. Oferta de acuerdo mierder a pocos días o semanas del juicio. ¿Que aceptarais el acuerdo mierder? Pues hala, solucionao. El abogado os cobraría una cantidad de dinero que no sería nada mierder y que, sobre todo, sería dinero fácil porque no le habría hecho falta estudiarse bien el caso para defenderlo el día del juicio. ¿Que no aceptarais el acuerdo? Pues entonces pediría la suspensión del juicio y os metería el cuento de que se ha suspendido no se sabe por qué. Podría haber abogados “laboralistos” que incluso os dijeran que hubiera sido el juez quien hubiera ordenado suspender el juicio porque se hubiera enfadado mucho al saber que no quisierais aceptar el acuerdo, añadiendo el típico rollete de que “nunca he visto una oferta tan generosa”. El posible resultado del truco sería que acabaríais aceptando la oferta que no queríais aceptar porque no sabríais que quien hubiera suspendido el juicio habría sido vuestro propio abogado y os creeríais que en el juzgado se hubieran puesto en contra vuestra, que la empresa hubiera comprado al juez o tonterías similares.



Interesantísimo porque complementa muy bien a la parte de legislación laboral. De poco sirve tener la mejor munición si la escopeta tiene el cañón torcido.
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