Despiden a Indurain por estar de baja… o algo así.

¿Os acordáis del trabajador que falsificó su parte de baja dos veces el mismo día? ¿Y del funcionario del Ayuntamiento que dio de alta en la SS a su novia, a su exnovia y a su excuñada? Pues hoy os traemos el caso de Alonso, al que despidieron por hacer unas duras rutas de bicicleta de montaña mientras estaba de baja por lesión del hombro. ¿Pero cómo lo supo la empresa? ¿Le siguió un detective en otra bicicleta vestido con ropa de camuflaje?

Alonso trabajaba como técnico en una empresa de calderas y aerotermia bastante conocida. Estaba realizando la reparación de una caldera y, al descolgarla, notó un chasquido en el hombro derecho, que le ocasionó dolor.

Dos horas después ya estaba en la mutua, en la que comprobaron que no tenía lesiones externas, que tenía movilidad que podía considerarse normal o funcional y se le realizó radiografía que no evidenció aumento de espacio en la articulación del hombro ni lesiones óseas.

A pesar de ello le dieron la baja por contingencias profesionales de 20 días de duración estimada, con diagnóstico de esguince-subluxación de hombro derecho y prescripción de uso de cabestrillo por 7 u 8 días.

En la primera revisión de la mutua, 7 días después, su movilidad y sus molestias habían empeorado, le pasaron a rehabilitación y le confirmaron la baja 8 días más.

En la primera consulta de rehabilitación todo parecía haber empeorado aún más e incluso había aparecido una inesperada contractura en el trapecio derecho. Le pautaron rehabilitación con láser, movilizaciones suaves según tolerancia, infrarrojos en columna cervical, etc. etc. Le confirmaron la baja y le programaron la siguiente revisión en 9 días.

Unos días después, Alonso fue al hospital por sensación de palpitaciones esa mañana, con sensación de pesadez a nivel pectoral izquierdo. Le ingresaron 3 días y, tras las pruebas pertinentes, se descartó cardiopatía o afectación cardiaca, por lo que le mandaron para casa con la simple recomendación de dieta saludable y control por su médico.

El mismo día que le dieron el alta hospitalaria, realizó teleconsulta con el médico de la mutua, señalando que cardiopatía no tenía, pero sí patología relacionada con el estrés. Le prorrogaron la baja. Recordad que una cosa es el alta hospitalaria y otra cosa es el alta de la incapacidad temporal o “baja médica”. No tienen por qué ser en la misma fecha.

En la siguiente sesión de rehabilitación, solo 3 días después de haber salido del hospital, curiosamente se apreció una gran mejoría en su lesión del hombro. Ausencia de limitaciones funcionales, flexión completa y había desaparecido la contractura del trapecio.

Dos días después, en otra revisión, ya presentaba movilidad sin limitación salvo en últimos grados de rotación externa, no había dolor, por lo que le dieron el alta sin limitaciones para realizar el trabajo habitual.

Hasta aquí digamos que todo normal. Alonso incluso había tenido suerte con la mutua (Fremap), porque si hubiera sido otra mutua u otro médico no habría tenido nada de raro que ni siquiera le hubieran dado la baja. Lo anormal era que a los dos días de empezar la baja ya hubiera hecho una ruta de bicicleta de montaña de 35 kilómetros, con una duración de 1 hora y 26 minutos y un desnivel de 258 metros. Suave y sin forzar, probando a ver qué tal. Parece que la prueba resultó satisfactoria para Alonso, a juzgar por su actividad de los días siguientes.

“Como ahora tengo tiempo, me rio yo de Indurain”, debió pensar el esforzado Alonso. En los siguientes días realizó otras 5 rutas de bicicleta de montaña mientras seguía de baja por su lesión del hombro. La más corta de 52,7 kilómetros, la más larga de 75,1. La más suave de 393 metros de desnivel, la más dura de 1.330. Entre todas sumaban 374,5 km y 5.432 metros de desnivel.

La ruta más dura fue última. Pero, curiosamente, Alonso no fue al hospital a ver si tenía un infarto el mismo día que hizo esa ruta, sino 3 días después durante los cuales no hizo ninguna otra ruta. Curiosamente, fue al hospital justo el día anterior al que tenía programada su siguiente revisión con la mutua, en la que no hubiera sido extraño que le hubieran dado el alta.

Recordad que al esforzado Alonso le ingresaron 3 días en el hospital para comprobar si tuviera una enfermedad cardiaca, que finalmente fue descartada. Esto debió animar mucho al esforzado Alonso, porque al día siguiente del alta hospitalaria ya se calzó otra ruta de 59,02 km con 610 metros de desnivel y el día posterior otra más, de 74,02 km con 520 metros de desnivel.

El mismo día que le dieron el alta de la baja, la empresa le comunicó por email la apertura de expediente disciplinario; al ser obligatorio porque Alonso no solo era Indurain, sino que también era representante de los trabajadores en su empresa por el “sindicato” CCOO. Seguro que era un representante buenísimo, no como otros “representantes” que solo actúan en su propio beneficio y/o en el beneficio de la empresa.

Se le comunicaba que la empresa había conocido sus hazañas velocipédicas a través de otro empleado, coincidiendo con su afición por el ciclismo ampliamente conocida en la empresa. Además, el sagaz Alonso había subido las rutas que había realizado a su perfil público de una aplicación o red social de atletismo, ciclismo y senderismo, en la que quedaron registrados los datos de la duración, longitud y desnivel de cada una de ellas.

Dos días después de recibir el email, Alonso presentó sus alegaciones en las que decía que “los datos en los que se basa no ofrecen fiabilidad de ningún tipo”. ¿Por qué? Pues porque el sagaz Alonso había cambiado a privado su perfil en la aplicación el día después de haber recibido el email. Ahora es por ley que no me pueden despedir… pensaría el sagaz Alonso.

Unos días después, la empresa le comunicó el despido disciplinario. Aunque el sagaz Alonso había cambiado su perfil a privado, antes de ello la empresa ya había registrado notarialmente sus rutas, en las que incluso el sagaz Alonso había subido fotografías suyas, por lo que tampoco cabía duda de que fuera su perfil. Recordad que en este tipo de despido no se tiene derecho a preaviso ni a indemnización, pero sí al resto de conceptos del finiquito y al paro o subsidio según tiempo cotizado y no gastado.

Alonso presentó demanda por despido. Curiosamente, la perdió, pero presentó el consiguiente recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia autonómico. Qué, por cierto, es un nombre estupendo para un recurso judicial dentro de una democracia plena. A algunos tribunales se les tiene que suplicar… o algo así.

Su abogado recurrió en base a los siguientes argumentos, dignos de Perry Manson: 1- Que la empresa no le había advertido a Alonso de que no tenía que salir en bicicleta estando de baja. 2- Que la mutua tampoco. 3- Que no había ocultado su actividad deportiva, porque la había subido a su perfil público de la aplicación. Pero su abogado no indicó correctamente los artículos de la legislación supuestamente vulnerados en la sentencia previa del juzgado de lo social, sino otros que no tenían nada que ver; además de que reclamó la conculcación de la doctrina jurisprudencial… así en general, sin indicar ninguna sentencia. Sin olvidar que también reclamó la nulidad del despido por violación de los derechos fundamentales de Alonso… sin indicar a qué derecho fundamental se refería. Recordad el dicho típico de la profesión: algunos casos se ganan, otros casos se pierden, pero todos los casos se cobran.

Alonso perdió el recurso. Aparte de por los fallos de forma, principalmente porque había realizado rutas en bicicleta de montaña no solo estando de baja por lesión del hombro, sino durante la prescripción de uso de cabestrillo, lo que le produjo un empeoramiento detectado por la mutua en las revisiones siguientes.

Lo más grande lo hemos dejamos para el final: el día anterior al que le dieran de alta, el esforzado y sagaz Alonso había pedido a la médica de la mutua que pusiera en el informe que no podía coger pesos pero sí hacer ciclismo. Más campeón que Indurain.

Puedes suscribirte gratis para recibir por email los nuevos artículos que se publiquen sobre derechos de los trabajadores. Proporcionamos servcios profesionales de consultas laborales privadas y de redacción de denuncias ante Inspección de Trabajo, sin necesidad de decir en qué empresa trabajas. Dispones del libro "Tus Derechos en el Trabajo" , de otros libros y modelos y de la recopilación gratuita de "conocimientos básicos" para aprender a defenderte tú solo, sin obligación de pagar abogado.

Todos los artículos publicados en Laboro son 100% originales. Son otros los que copian contenido e imitan el nombre.