23 mayo 2022

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Los obreros negacionistas.

Uno de los grandes triunfos del sistema político y económico actual es haber conseguido que haya obreros que no solo no saben que son obreros sino que hasta niegan que lo son. Como todos sabemos, hay varios partidos políticos que explotan este asunto a su favor y políticos que viven de ello. Lo mismo que hay montones de empresarios y asociaciones empresariales que también se aprovechan, porque si tú no eres un obrero, no necesitas un verdadero sindicato, las reivindicaciones obreras no son tu problema, no necesitas convenios ni leyes laborales que te defiendan, no necesitas un sistema público y potente de salud y de prestaciones sociales y por supuesto que no necesitas un salario mínimo “de pobres”.

El "obrero negacionista" piensa que un obrero es un señor con casco en una obra, un camarero en un bar, un guarda de seguridad, un fontanero a sueldo, una limpiadora… En general un trabajador fácilmente sustituible, que cobra poco y digamos que trabaja más con las manos que con la cabeza.

Pongamos como ejemplo a Porfirio. Porfirio es mecánico de, más o menos, nivel intermedio. No cambia el aceite y los neumáticos como otros mecánicos de menor nivel, sino que hace reparaciones mucho más complejas e incluso se puede decir que es el que más sabe de su taller. Las cosas sencillas las hacen otros mecánicos. El taller donde trabaja es uno de los más importantes de su ciudad, o incluso es un concesionario oficial de una marca cara. Además, Porfirio cobra “mucho”… pongamos 30.000€ al año.

Por todo ello, Porfirio cree que él tiene de obrero lo mismo que de indio apache de las praderas. ¿Cómo voy a ser un obrero si soy el “encargao”, cobro 30.000€ al año y mi taller es el mejor? O lo que es lo mismo: ¿cómo voy a ser “menos” si en realidad soy “más”? No hombre no, yo no soy un obrero sino que soy un profesional de clase media. Yo soy más que los obreros y por tanto tengo que comportarme como los que son más que los obreros. Yo sólo me relaciono con mis iguales y, como en la empresa no tengo iguales, no me relaciono con nadie.

Pues tararí que te vi, Porfirio. El problema es que la palabra “obrero” induce a confusión, al relacionarse con obra, trabajo manual, baja cualificación e incluso pobreza. Pero un obrero no es solo eso. Ser obrero no es cobrar poco. Ser obrero no es trabajar con las manos. Ser obrero no es saber poco. Ser obrero no es que lo tuyo lo haga cualquiera. Ser obrero no es no tener subordinados. Dicho a la inversa, no dejas de ser obrero por cobrar lo que tú crees que es mucho, ni por ser un químico molón en un laboratorio lleno de tubitos misteriosos, ni por ser jefe de equipo, ni por trabajar en una empresa chulísima de esas que tienen guardería y futbolín.

Ser obrero es necesitar trabajar para otro de forma que dependes de él y él se queda con el fruto de tu trabajo. Si ese otro desaparece, tu economía desaparece. Un obrero es el empleado en una relación laboral, que precisamente se define o diferencia de otras relaciones por el hecho de que tiene las características de pago, dependencia y ajenidad. Te pagan, te dan las órdenes y se quedan con los beneficios de lo que haces.

Si no quieres llamarlo obrero, llámalo trabajador. Pero el término trabajador es demasiado amplio, porque también trabajan los empresarios con trabajadores y los profesionales independientes. Por eso en Laboro gustamos mucho del sustantivo “empleado”, porque es perfecto en este sentido. Tú eres el empleado en una relación laboral, porque el empresario te emplea o usa para obtener un beneficio y a cambio de ello te paga un salario. Pero un empresario con trabajadores o un profesional independiente no es “empleado” de nadie, sino que tiene precisamente lo que tú no tienes, que es la independencia y la propiedad del fruto de su trabajo. Le vaya bien o le vaya mal y aunque dependa de sus clientes, porque eso no tiene nada que ver. La dependencia o independencia no se refiere a depender de los ingresos económicos sino a depender de un jefe que puede ordenarte lo que tienes que hacer, cómo y cuándo hacerlo. El empresario o profesional no tiene esa dependencia, pero tú sí. Hasta cuando tienes cierta libertad de criterio y de actuación es solo porque la empresa te ha permitido que la tengas y te la puede quitar cuando quiera.

¿Eres un ingeniero estupendo con muchas ofertas de empleo, una gran casa, un salario de 80.000€ anuales y un equipo de trabajadores a tus órdenes? Pues enhorabuena, pero eso no quiere decir que seas menos obrero que el camarero que te pone el café. O empleado, o trabajador, o currela, o como lo quieras llamar; pero estás en el mismo saco que él. Esa es tu clase y no otra. Por tanto, sí que son tuyos los problemas de salarios mínimos, de “paguitas”, de reformas laborales, de convenios colectivos, de representantes de los trabajadores, de sindicatos simulados y auténticos… porque son los problemas de tu clase. Aunque esos problemas no te afecten personalmente, porque sí que afectan a tu clase. Además de que la vida da muchas vueltas y no puedes estar seguro de que no suceda algo que te ponga en tu sitio: un accidente, una enfermedad, una crisis, una pandemia, una catástrofe natural o cualquier otra cosa. ¿Tú tienes suficiente dinero ahorrado para vivir sin trabajar y mantener a tu familia lo que te resta de vida? Pues eso.

Esto está ya inventado desde hace muchísimos años y se llama “conciencia de clase”. Al respecto, llama la atención que algunos critiquen este concepto u otros similares diciendo que es “viejo”, como si el capitalismo se lo hubieran inventado ayer por la tarde después de la merienda. Más llama la atención que haya lo que se conoce como “obreros de derechas” que o bien no hacen suyos los problemas de la clase obrera o bien les dan prioridad a otros tipos de problemas, al parecer mucho más importantes. Como el idioma de los carteles en Cataluña, poder fumar en las terrazas de los bares, poder tomarse cañas durante una pandemia, poder ir a 100 en las carreteras, que lleven latinos oscuritos a Eurovisión, que llamen matrimonio a lo que no es, que piten el himno en las finales, que los coletas se compren casas con su dinero… Esos problemas sí que son importantes y les afectan a ellos mucho más que las tonterías de los tipos de contrato de trabajo, la sanidad pública, las cotizaciones a la Seguridad Social, los sindicatos simulados, los salarios mínimos, el permiso de paternidad… todo eso a Porfirio le importa menos que lo otro, porque cobra 30.000€, tiene un piso hipotecado a 30 años con aire acondicionado en todas las habitaciones y, si quiere, mañana le dice a un mecánico de su equipo que le quita las vacaciones.

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23 comentarios:

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  1. Laboro que pesados cuando os ponéis pseudomarxistas....cuando en los últimos 100 años nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta población mundial saliendo de la pobreza extrema y nunca ha habido tanta esperanza de vida, ni acceso a la educación y a los progresos científicos...

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    1. Sí, si, lo del ascensor social. Ja, ja, ja ...
      ¿No será que nunca hubo tanta esclavitud sin que fueran conscientes de ello?

      Entre clasr alta y clase trabajadora hay 10 años de diferencia de expectativa de vida. Y la reducción de la mortalidad infantil es lo que ha subido la expectativa de vida.

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    2. Ni tantos padefos como tú

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    3. Los datos sobre pobreza extrema sin estudiados desde 1981, por lo tanto no nos podemos remontar a cien años atrás. Por otro lado, el límite de la pobreza extrema está en 1,90 dólares internacionales al dia (57 dólares al mes). Si salir de esa situación económica te parece un triunfo.........tenemos un problema.

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    4. Y de pseudomarxistas nada . Marxistas y a mucha honra.

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    5. Pues nada, a disfrutar de vuestro pesimismo y sesgo ideológico que impide valorar los avances de la humanidad en el ultimo siglo....no hay mayor ciego que el que no quiere ver...

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    6. Los avances provienen justamente de la existencia de la corriente marxista. De. Donde te crees si no? De los EE UU?

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  2. Desde chiquititos, cuando estaban en la escuela, deberían haber enseñado derechos laborales y metérselos con embudo por las orejas a tantísimos obreros negacionistas como hay en Españistán, porque hay muchas empresas cuyas plantillas están compuestas por multitud de empleados con un desarrollado intelectual y cerebral inferior al que se llega en parvulario.

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  3. Supongo que lo que describes se dará en multitud de sectores. Pero has descrito con pelos y señales la consultoría (sector TIC); es ponerse traje y corbata y la gente se vuelve socia de la empresa al instante. Y no te digo los mandos intermedios, jefecillos de quipo...etc, estos heredan la empresa directamente. Ninguno se siente como un currela, todos están como en otro nivel de realidad. Lamentable esta perdida de conciencia de clase.

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    1. La lucha de clases no ha desaparecido, yan solo que hay unos que no lo saben, y la están perdiendo.

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  4. Buenísimo. Los funcionarios también son obreros, quizás habría que matizar en ese caso lo de "se quedan los beneficios". Y también la mayoría de autónomos son obreros. Todo aquel que necesita trabajar para poder vivir es un obrero.

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  5. Quizá "asalariado" sea la mejor palabra, sin connotaciones negativas, positivas ni ideológicas. Simple descripción de lo que se es...

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  6. Es como la falacia de las clases: baja, media, alta. Nadie quiere ser "baja" y se consideran "media", ciando en realidad son clase trabadora, empleados.

    O como los "trabajadores por cuenta propia" que se creen empresarios como Eron Musk, u Ortega Amancio.

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  7. Lo peor ahora son los eufemismos de los empresarios para que sus curritos ya no tengan conciencia de clase. Ahora con dos *** nos llaman : colaboradores. A mi cuando en el sector de grades almacenes, en vez de llamarme empleado, mme llamaron colaborador, me quede a cuadros, mirando a los lados, a ver si estaba alguien buscando socios para una ONG. Yo soy mercenario, vendo mi trabajo por dinero. Y desde los 17 años que estaba en Cruz Roja, nadie me había llamado "colaborador". De risa

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  8. Te recomiendo Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo. Y por qué las cosas están mejor de lo que piensas (Deusto) por HANS ROSLING. Porque, pese a todas sus imperfecciones, la realidad económica y social del mundo es mucho mejor de lo que pensamos, lo cual no significa que no haya cuestiones que requieran una mejora urgente. Quedan problemas por resolver, pero los datos nos indican que el mundo cada vez va mejor, desde un punto de vista historico.

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    1. Pues sinceramente no estoy de acuerdo. Hay tantas cosas por cambiar que se me hace tibio cualquier Regimen del antiguo bloque soviético.

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  9. Muy cierto. Ahora ya no nos dan latigazos.

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  10. Yo pienso que en general a muchos empleados solo se preocupan por lo que les afecta en ese momento. Esto pasa con los empleados que tienen cierta comodidad en el trabajo . Si pagan la sanidad privada y educación privada / concertada , se la pela la sanidad y la educación pública . Si ellos se ven seguros en un trabajo, les da igual el derecho laboral . Pero como dice laboro , la vida da muchas vueltas y puede surgir una enfermedad , un problema de salud de un Familiar, un tema de conciliación o incluso un cambio de directiva en la empresa que haga que tú status pueda verse modificado.

    Lo que no llego a entender que está misma conciencia la Haya adquirido curritos precarios.

    Esta claro que es un triunfo de la derecha y los poderes económicos y mediáticos . Nos la están metiendo doblada .

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    1. El fútbol, que es una actividad de tocar pelota ajena, convoca a las masas. El trabajo, que es actividad donde nos tocan las pelotas propias, no convoca nada.

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    2. Menos mal,.....alguien tambien lo ve claro.....👏

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    3. El fútbol convoca a las masas igual que el circo romano hace 2 milenios, es el Panem et circenses de toda la vida.

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    4. Que grande Gonzalo. Esto lo he comentado muchas veces y se reían de mi. De hecho, me llamaron loco.

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